El abogado, académico y exiliado nicaragüense Adrián Meza se encuentra en proceso de recuperación luego de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) leve el pasado 10 de julio, informó su entorno cercano, que destacó la evolución favorable de su estado de salud gracias a la atención médica recibida de forma oportuna en Costa Rica.
La rápida intervención del personal del Hospital San Juan de Dios en San José, permitió que fuera estabilizado y sometido a los estudios correspondientes. El diagnóstico es favorable y su recuperación avanza satisfactoriamente.
Agradece al personal del Hospital San Juan de Dios
Desde el centro médico, Meza difundió un mensaje público de agradecimiento dirigido al personal sanitario, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y al pueblo costarricense por la atención brindada durante su hospitalización.
“Deseamos agradecer al personal médico del Hospital San Juan de Dios, a sus enfermeras y trabajadores por la atención que hemos recibido estos días. En medio de sus limitaciones y dificultades nos han dado una atención dentro de los más altos estándares de dedicación al paciente”, expresó.
El académico afirmó que la calidad humana observada en el hospital también se reflejaba en la atención brindada al resto de pacientes internados.
“Agradezco a la Caja Costarricense del Seguro Social la oportunidad que nos da de recibir esta atención médica y agradezco al Estado y al pueblo de Costa Rica por la forma en que nos han atendido”, manifestó.
Una nueva vida en el exilio
Adrián Meza, de 67 años, es abogado, académico y analista político. Tras salir de Nicaragua se estableció en Costa Rica, donde, como muchos exiliados, tuvo que reconstruir su vida.
Además de sus actividades académicas, también trabaja como conductor de plataformas digitales para sostenerse económicamente.
Meses atrás había explicado que las dificultades económicas le impidieron continuar cotizando como trabajador independiente ante la Caja Costarricense de Seguro Social, pese a padecer enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, condiciones que incrementan el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares.
Su evolución favorable ha sido recibida con alivio tanto por familiares como por la comunidad nicaragüense en el exilio, que continúa pendiente de su recuperación.
