La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha intensificado las medidas para asegurar una masiva asistencia al acto central del 19 de julio en la Plaza de la Fe, en Managua.
Trabajadores del Ministerio de Educación (MINED) denunciaron que, además de estar obligados a participar en la actividad partidaria, recibieron instrucciones para asistir acompañados por un familiar, amigo o persona cercana.
La información circuló a través de mensajes internos enviados a trabajadores del MINED, en los que se les comunica que todo el personal deberá llenar un formulario con sus datos y los de un acompañante.
Según los mensajes, la medida alcanza a conserjes, secretarias, directores, subdirectores, maestros y maestras, así como personal administrativo. Incluso se aclara que las docentes embarazadas, recién operadas o en período prenatal deberán llenar el formato correspondiente.
Las instrucciones precisan que el acompañante puede ser el esposo o esposa, un hijo o hija mayor de edad, un hermano, otro familiar o un amigo que no trabaje para el Ministerio de Educación.

Recomendaciones obligatorias para la actividad
Junto con las instrucciones también fue distribuido un listado de recomendaciones para quienes asistirán a la concentración.
Entre las indicaciones figuran portar obligatoriamente la cédula de identidad, vestir camiseta blanca, utilizar zapatos cómodos, mantenerse hidratados y no llevar gafas de sol, sombrillas u otros objetos restringidos.
Estas disposiciones forman parte de la organización logística del acto central que encabezarán Ortega y Murillo en Managua, una celebración partidaria que cada año moviliza de forma obligatoria a miles de empleados públicos bajo fuertes presiones institucionales.

Denuncias recurrentes de coerción
Diversos organismos de derechos humanos y sindicatos independientes han denunciado durante años que los trabajadores del Estado son sometidos a presiones políticas para participar en actividades del Frente Sandinista.
Las denuncias incluyen amenazas de despidos, descuentos salariales, llamados de atención o represalias laborales contra quienes no asisten a marchas, caminatas o concentraciones organizadas por el régimen.
El acto del 19 de julio constituye el principal evento político del sandinismo y tradicionalmente culmina con una concentración en la Plaza de la Fe, mientras que en el resto del país la actividad es replicada mediante pantallas gigantes instaladas en municipios y cabeceras departamentales.
La exigencia de que cada trabajador lleve un acompañante representa un nuevo mecanismo para incrementar artificialmente la asistencia al acto oficialista.
