La Unión Europea (UE) reiteró el viernes 24 de julio su condena a la represión ejercida por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y renovó su llamado a restablecer las garantías democráticas en Nicaragua, incluida la celebración de elecciones libres, transparentes e inclusivas. Horas después, la dictadura respondió con un duro comunicado en el que rechazó el pronunciamiento europeo y aseguró que el país “no es súbdito de nadie”.
En un comunicado emitido por la Alta Representante de la UE en nombre del bloque europeo, Bruselas afirmó que mantiene un “estrecho seguimiento” de la evolución política en Nicaragua y expresó su preocupación por el “grave deterioro de los derechos fundamentales”.
La Unión Europea condenó la “represión sistémica” ejercida por el régimen nicaragüense y exigió la liberación de todas las personas presas por motivos políticos, el restablecimiento pleno del Estado de derecho y el retorno de las organizaciones internacionales de derechos humanos al país.
Asimismo, instó a la apertura de un diálogo entre el régimen y la oposición que permita acordar las reformas electorales necesarias para alcanzar una solución “democrática, pacífica y negociada” a la crisis política.
El bloque europeo hizo un llamado directo para que celebren elecciones conforme al calendario previsto originalmente y garanticen que estos comicios se desarrollen de forma “transparente, inclusiva y creíble”, de acuerdo con las normas internacionales.
El pronunciamiento se produce días después de que Daniel Ortega afirmara, durante el acto del 19 de julio por el aniversario de la Revolución Sandinista, que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones”, declaración que generó una oleada de condenas de gobiernos y organismos internacionales.
La UE reiteró además que continuará apoyando al pueblo nicaragüense en su aspiración a la democracia, el respeto de los derechos humanos y el Estado de derecho, al tiempo que manifestó su disposición a mantener un diálogo político con Nicaragua por los canales diplomáticos correspondientes y en coordinación con los actores regionales.
La respuesta de la dictadura
Pocas horas después del comunicado europeo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua respondió con una nota oficial titulada “No somos súbditos”, en la que calificó el pronunciamiento de la UE como “injerencista, imperialista y propio de una mentalidad y prácticas ancladas en un pasado colonial”.
El régimen sostuvo que el comunicado europeo constituye “otra expresión de intentos trasnochados de dominio” por parte de países que, según afirmó, en otro momento histórico “se sentían dueños del mundo”.
La Cancillería sandinista aseguró que Nicaragua “no admite ese tipo de afirmaciones” sobre sus “territorios” ni sobre sus “procesos democráticos”, y defendió que el país “toma sus propias decisiones sobre el ordenamiento institucional y escoge sus caminos y modelos para ejercer la democracia”.
El régimen de Ortega y Murillo concluyó su respuesta con un mensaje dirigido a la Unión Europea: “Les recordamos, por si acaso lo olvidan: ¡No somos vasallos de nadie!”.
La reacción de la dictadura se suma a las respuestas emitidas en los últimos días contra gobiernos como Brasil y otros actores internacionales que han cuestionado las declaraciones de Ortega sobre la supresión de futuras elecciones en Nicaragua.
