El arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, llamó al “diálogo diplomático” en Nicaragua, al tomar la palabra este martes durante la Asamblea General de ese organismo.
“Quisiéramos transmitir nuestra solidaridad a Nicaragua, donde esperamos que el diálogo diplomático respetuoso, a través también de las iglesias locales, redunde en interés de las poblaciones nacionales”, dijo Gallagher.
En junio pasado, la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció que la persecución a miembros de la Iglesia Católica se ha intensificado en los últimos meses en Nicaragua, como parte del deterioro de las libertades en el país y de las cada vez mayores restricciones al espacio cívico.
La alta comisionada adjunta de la ONU para los derechos humanos, Nada Al-Nashif, denunció esta situación y pidió al régimen de Daniel Ortega que “detenga su persecución contra la Iglesia y la sociedad civil” en un informe actualizado sobre la situación de Nicaragua ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
En el informe, que cubre el periodo comprendido tras la anterior sesión del Consejo dedicada a Nicaragua (desde el 3 de marzo hasta junio), se señala que en los últimos meses seis miembros de la Iglesia han sido expulsados del país y otros cuatro fueron detenidos.
Las relaciones del régimen Ortega y la Iglesia católica viven momentos de gran tensión, marcados por la expulsión y encarcelamiento de sacerdotes, la prohibición de actividades religiosas, y la suspensión de sus relaciones diplomáticas.
El papa Francisco tildó de “dictadura grosera” al régimen de Ortega en una entrevista con Infobae, señalando “un desequilibrio de la persona que dirige” Nicaragua.
