El sacerdote jesuita y portavoz de la Compañía de Jesús para Nicaragua, José María Tojeira, dijo este domingo que el papa Francisco debería nombrar cardenal al obispo nicaragüense encarcelado Rolando Álvarez, quien fue condenado en febrero pasado a más de 26 años tras negarse a abandonar su país.
“En algún momento he dicho que si algo quisiera hacer la Iglesia de reconocimiento del valor de este hombre, deberían nombrarle cardenal”, planteó el también exrector de la Universidad Centroamericana (UCA) de El Salvador, en entrevista con el programa Esta Semana.
Ser nombrado cardenal, indicó Tojeira, sería “un acto de confianza en un hombre que está arriesgando salud, ante una decisión injusta de la dictadura. Está arriesgando su propia vida y su propia salud”.
“Creo que la Iglesia debe reconocerlo, insistir en el tema, debe tener libertad. A una persona que condenan a 26 años por ‘traición a la patria’, ¿qué significa eso? Uno entiende que en una guerra puede haber traición a la patria, pasando secretos oficiales al enemigo, pero sólo por decir que este Gobierno comete tales violaciones de derechos humanos, ¿eso puede ser traición a la patria? ¿Quién se cree el gobierno? Confunden gobierno con patria. Es tan absurdo lo que han hecho con él, que no sabe uno cómo reaccionar”, valoró.
El sacerdote jesuita de origen español, nacionalizado salvadoreño, destacó el “testimonio extraordinario desde la fe y de la ética personal” de monseñor Álvarez, obispo de la diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la diócesis de Estelí, según reporta EFE.
Para Tojeira, el alto jerarca nicaragüense, al negarse a ser desterrado de su país a cambio de su libertad, está ofreciendo “un gran testimonio” de vida y de ética, y “su silencio en la cárcel es más potente que su voz”.
Álvarez fue condenado en febrero pasado tras negarse entonces a ser expulsado de Nicaragua hacia Estados Unidos junto a otros 222 presos políticos, y también fue privado de su nacionalidad.
Tojeira abogó por una campaña de denuncia permanente contra esa “condena bárbaramente injusta” contra el obispo Álvarez, en la que la Iglesia demande su libertad.
