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EEUU continúa presionando por “la liberación inmediata e incondicional” del obispo Rolando Álvarez

El subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Brian Nichols, aseguróeste viernes 27 de octubre que su paíscontinúa presionando por “la liberación inmediata e incondicional” del obispo nicaragüense Rolando Álvarez, condenado a más de 26 años de prisión por negarse a ser desterrado.

Estados Unidos también continúa presionando por la liberación inmediata e incondicional del Obispo de Nicaragua Rolando Álvarez y laicos católicos detenidos por Ortega y Murillo”, escribió Nichols en sus redes sociales por la conmemoración de la Ley de Libertad Religiosa Internacional.

Estamos con el clero que enfrenta exilio forzado, encarcelamiento y otras formas de persecución por su compromiso con la libertad religiosa”, añadió.

https://twitter.com/WHAAsstSecty/status/1717919785533505796

Este 27 de octubre, se conmemora el Día Internacional de la Libertad Religiosa declarado por la Organización de Estados Americanos (OEA), durante su Asamblea General número 50 en octubre 2020, con el fin de cumplir con la Resolución de Derechos Humanos en uno de sus puntos, bajo el título: “Derecho a la libertad de conciencia y libertad de culto”.

En ese sentido, Nichols afirmó que “Estados Unidos defiende el derecho de todos los individuos a ejercer su libertad de religión o de creencias” y que “en el 25º aniversario de la Ley de Libertad Religiosa Internacional, nuestros pensamientos están con los líderes religiosos que enfrentan persecución, cárcel y exilio por defender esta libertad fundamental”.

Monseñor Rolando Álvarez fue condenado a 26 años y 4 meses de prisión por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo; también despojado de su nacionalidad, y suspendidos sus derechos ciudadanos de por vida por “traición a la patria”.

La condena contra el alto jerarca fue dictada un día después de que no aceptara subirse a un avión que lo iba a llevar, junto con otros 222 excarcelados políticos, hacia Estados Unidos, lo que provocó la indignación del dictador Ortega, quien lo llamó “soberbio”, “desquiciado” y “energúmeno”.