El papa Francisco denunció el lunes la creciente represión contra la Iglesia católica en Nicaragua por parte del régimen de Daniel Ortega, que en los últimos días ha secuestrado a más de una docena de religiosos.
“Sigo con preocupación lo que está sucediendo en Nicaragua, donde obispos y sacerdotes han sido privados de su libertad”, dijo Francisco.
“Expreso mi cercanía en la oración a ellos, a sus familias y a toda la Iglesia en Nicaragua (…) Espero que se pueda seguir el camino del diálogo para superar las dificultades. Rezamos hoy por Nicaragua”, añadió.
#Nicaragua. Hoy 1 de enero, en el primer Ángelus del 2024 el Papa Francisco ha recordado con preocupación a nuestros obispos y sacerdotes secuestrados por la dictadura y a sus familias. El Papa también ha orado por ellos y ha pedido orar por Nicaragua. ¡Gracias Santo Padre! 🇳🇮 pic.twitter.com/lERwlWDOfX
Desde las protestas de 2018, Ortega ha acusado a los sacerdotes de organizarse y orquestar un falso “golpe de Estado”. Los obispos habían pedido a Ortega justicia para los fallecidos durante las protestas y elecciones anticipadas.
En 2023, después de que el gobierno cerrara una universidad jesuita en Managua, el papa Francisco acusó a Ortega de intentar “asfixiar” a la Iglesia católica y a las instituciones cívicas.
En febrero, el obispo Rolando Álvarez, crítico de Ortega, fue declarado “culpable de traición a la patria”, despojado de su ciudadanía y condenado a 26 años de prisión sin juicio previo y un mes después se ordenó el cierre de la embajada del Vaticano en Nicaragua.
Funcionarios del Vaticano han dicho a la agencia Reuters en privado que ven el conflicto en Nicaragua como uno de los peores desde la Guerra Fría, cuando muchos países comunistas de Europa del Este persiguieron a la Iglesia.