La dictadura de Daniel Ortega ha desterrado, expulsado o impedido de ingresar a Nicaragua a 170 sacerdotes -entre ellos tres obispos de la Conferencia Episcopal-así como a 76 monjas, informó el lunes la oenegé Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad).
“Al cierre del 2023, se estimó que al menos 76 monjas y 170 sacerdotes habían sido desterrados, expulsados o impedidos de ingresar a Nicaragua”, indicó Raza e Igualdad en un informe.
Entre esos religiosos se encuentran 12 sacerdotes que el régimen encarceló y posteriormente desterró al Vaticano en agosto pasado, y los 19 sacerdotes y seminaristas excarcelados y desterrados en enero de 2024, anotó.
El 14 de enero pasado, el régimen acordó con la Santa Sede el “envío” al Vaticano de los obispos nicaragüenses secuestrados Rolando Álvarez e Isidoro Mora, de 15 sacerdotes y dos seminaristas a los que tenía privados de libertad.
Álvarez y Mora se sumaron al obispo auxiliar de Managua, desnacionalizado y exiliado, Silvio Báez, a quien el papa Francisco ordenó dejar Nicaragua en 2019 por razones de seguridad, como los tres jerarcas de la Conferencia Episcopal impedidos de regresar a su país.
Raza e Igualdad observó que “en las últimas tres semanas de diciembre (de 2023), el régimen dictatorial de Daniel Ortega y Rosario Murillo ejecutó una redada sin precedentes en la que detuvo arbitrariamente a al menos 18 miembros de la Iglesia católica”, incluido al obispo Mora.
La excarcelación de los religiosos nicaragüenses ocurrió dos semanas después de que el papa Francisco, tras el rezo del primer Ángelus del año, expresara su “preocupación” por la detención de sacerdotes católicos en Nicaragua, y pidiera que “se busque siempre el camino del diálogo” para superar los problemas.
