El Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) presentó este viernes 15 de noviembre su informe Perspectivas, el cual aborda un análisis sobre la “Educación, libertad de pensamiento y académica bajo ataque en Nicaragua”.
CETCAM señala que, recientemente el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GRHEN) presentó un informe que documenta las graves violaciones a la libertad académica y a los derechos fundamentales de los estudiantes y docentes en Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
En ese sentido, menciona que la dictadura ha disuelto y confiscado más de 37 universidades privadas, tanto nacionales como extranjeras, incluyendo la centenaria Universidad Centroamericana (UCA) y la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI).
Y que los principales afectados son los estudiantes y las futuras generaciones de universitarios. Se estima que la cantidad de universitarios afectados asciende a más de 37,000 estudiantes.
Represión tras las protestas de 2018
La represión en las universidades nicaragüenses comenzó con fuerza a partir de las protestas estudiantiles de 2018, cuando los jóvenes se alzaron en contra del régimen de Ortega, inicialmente por reformas a la seguridad social, y luego por un amplio rechazo al autoritarismo de la dictadura.
Las universidades se convirtieron en epicentros de resistencia, y el régimen reaccionó con violencia desmedida, atacando a los estudiantes en diferentes recintos académicos.
El informe indica que uno de los pilares del ataque al sistema educativo ha sido la eliminación de la autonomía universitaria, una conquista histórica de las instituciones académicas que les otorgaba independencia frente a la injerencia estatal.
El control sobre las universidades se extendió también a los docentes, quienes fueron purgados por sus inclinaciones políticas y su resistencia a un sistema educativo partidizado.
CETCAM apunta que el objetivo declarado del régimen parece claro: transformar las universidades en centros de adoctrinamiento ideológico, donde los estudiantes sean moldeados para reproducir el pensamiento subordinado y el culto a la figura de Ortega y Murillo, en lugar de fomentar el pensamiento crítico y la formación de ciudadanos libres y pensantes.
“Los daños causados a la educación superior por este rosario de violaciones son inmensos y se expresan en diferentes niveles. Uno de ellos, es que permite consolidar y ampliar el control del régimen nombrando autoridades, contratando a docentes, definiendo programas de estudio, asignando becas y definiendo políticas, entre otras, con el objetivo principal de reforzar su hegemonía política e ideológica. La calidad docente, excelencia académica, diversidad de opiniones, o el debate de diferentes puntos de vista. Es decir, la esencia de lo que debe ser la educación superior que es el pensamiento crítico y la formación de recurso humano profesional, se sacrifica por el objetivo político instrumental”, señala.
El informe hace un llamado urgente a la comunidad internacional para que se tomen acciones concretas que pongan fin a este ataque a la educación y la libertad académica en Nicaragua.
A corto plazo, esto incluye sanciones contra el régimen y el apoyo a los estudiantes y docentes que han sido víctimas de la represión.
“Revertir los efectos de estas acciones represivas será complejo y costoso; representa uno de los desafíos más urgentes e importantes en una eventual transición”, “restablecer la autonomía universitaria, pero también la reparación a miles de estudiantes y docentes perjudicados, así como el derecho del acceso a la educación”, recomienda.
“Una tarea que no es abstracta, sino que implica revertir un marco jurídico violatorio y restrictivo impuesto por la dictadura; instalar nuevas autoridades educativas independientes y autónomas; restablecer los registros con la información de estudiantes y docentes expulsados. Reconstruir las universidades y devolverles el papel central que juegan en la sociedad como formadoras de profesionales, promotoras del desarrollo, el pensamiento crítico, los valores democráticos y la ciudadanía”, concluye CETCAM.
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