El régimen Ortega-Murillo insistió este jueves en responsabilizar a Estados Unidos y a la Unión Europea (UE), sin presentar pruebas, de las manifestaciones que estallaron en abril de 2018 y que la dictadura neutralizó a la fuerza con más de 300 personas fallecidas.
El ahora asesor y el excanciller Denis Moncada, dijo en medio orteguista que hace siete años se dio “un intento de golpe de Estado promovido por la potencia del norte, por el imperialismo norteamericano, y por potencias europeas, que financiaron a su gente que realizaba una labor de ‘Caballo de Troya’ en el país”.
En abril de 2018, miles de nicaragüenses salieron a las calles a protestar por unas controvertidas reformas a la seguridad social, que, luego de la respuesta con la fuerza, se convirtieron en una exigencia de renuncia del dictador Ortega.
Las protestas dejaron al menos 355 personas muertas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos nicaragüenses elevan la cifra a 684.

También señalan al Episcopado, a empresarios y a las ONG
Moncada, sostuvo que EE.UU. y la UE, con los manifestantes nicaragüenses, intentaron “terminar con la revolución popular sandinista, con nuestro Gobierno”.
Y atribuyó los crímenes a los manifestantes, contrario a los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) y de organismos humanitarios, que han responsabilizado al régimen por “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”.
Así mismo, Moncada señaló a la Conferencia Episcopal de Nicaragua, que fue mediadora de un fallido diálogo nacional, de ser parte de “toda la conspiración que se estaba llevando en ese momento en Nicaragua” en contra del régimen.
“No eran mediadores, como había solicitado, eran parte del intento de golpe de Estado”, acusó el excanciller.
Por su lado, el orteguista Edwin Castro, dijo que los manifestantes “fueron verdaderos asesinos protagonizados y patrocinados por una oligarquía vende patria, con la cual la revolución quiso caminar en armonía, en reconciliación, pero siguen obedeciendo a sus amos imperialistas”, en alusión a los empresarios organizados con los que el régimen mantuvo una alianza de consenso.
Castro también señaló que buena parte de las ONG que operaban en Nicaragua, y que la dictadura ha ido disolviendo, formaban parte de esa “estructura del imperio”.
*Con EFE
