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Viuda del nicaragüense Otoniel Orozco teme por su vida tras liberación de asesino en Costa Rica

La liberación del costarricense Eduardo Alonso Ramírez Zamora, condenado por el asesinato del nicaragüense Otoniel Orozco Mendoza en un condominio de Costa Rica, ha generado indignación en la familia de la víctima y reavivado el temor por represalias. Su esposa, Lilliam Avendaño Valle, huyó con sus hijos por miedo y ahora teme por su vida.

Estoy totalmente decepcionada, cómo le van a dar beneficio a una persona que hizo tanto daño y a plena luz del día, esto no lo hizo a escondidas. Dejó una familia destruida, niños marcados de por vida y es lo que más duele, saber que él está libre, mientras nosotros vivimos una condena que no se borra con el tiempo”, manifestó Avendaño en entrevista con el medio costarricense La Teja.

Lilliam presenció el asesinato de su esposo ocurrido el 3 de junio del 2024 en el condominio Río Palma, en Guachipelín de Escazú. El crimen quedó grabado por cámaras de seguridad y conmocionó al país.

Otoniel Orozco recibió al menos 14 disparos tras una discusión con su vecino, ahora autor confeso del crimen.

Otoniel Orozco (q.e.p.d.)

Ramírez Zamora se sometió a un proceso abreviado que resultó en una sentencia de 20 años de prisión, dictada en diciembre del 2024. Sin embargo, el pasado 2 de mayo se conoció que fue beneficiado con arresto domiciliario sin monitoreo electrónico.

La medida fue aprobada por la jueza María Aurelia Rodríguez, luego de que la defensa alegara razones médicas por una cirugía reciente.

La decisión fue recibida con consternación por la familia Orozco-Avendaño, que señala una serie de irregularidades en el proceso.

La jueza no se puso en el lugar de la familia, yo sé que es jueza y no tiene sentimientos, o tiene corazón de hierro, tenemos miedo de andar en la calle. Ese señor es un psicópata, él puede huir, estamos seguros de que va a huir, todo fue demasiado rápido, si lo tenían que mandar seis semanas a la casa, ¿por qué lo mandaron hasta septiembre? ¿Qué pasó? Esto es demasiado oscuro para nosotros, solo porque él tiene plata. ¿Qué pasa con las leyes de Costa Rica? ¿Qué ejemplo da el Poder Judicial para nosotros?”, expresó al medio Teletica Daniela Mendoza, prima de Otoniel.

Lilliam relata que desde que se mudaron al condominio, comenzaron a ser hostigados por Ramírez.

Desde que llegamos a Escazú comenzó nuestra tortura, nuestra tristeza, porque era un vecino que siempre estaba pendiente de la vida de mi esposo, obsesionado, siempre lo espiaba por las ventanas, en las noches tiraba las puertas, golpeaba las paredes”, contó Lilliman a La Teja.

Tengo una bebé de un año y 11 meses y todo el embarazo lo sufrí porque él salía a insultarnos, a decirnos: ‘nicas que no merecen estar aquí, son nicas muertos de hambre, salgan de aquí, no pertenecen acá, cosas así horribles’”, añadió.

Otoniel y Lilliam, también de origen nicaragüense, formaron su hogar en Costa Rica hace más de dos décadas. Él llegó sin nada y, con esfuerzo, fundó una empresa de seguridad que da trabajo a ticos, nicaragüenses y venezolanos.

Lilliam decidió salir de su casa el 3 de junio del 2024, día en el que le mataron a su esposo Otoniel. Actualmente, la viuda y sus hijos viven desplazados, alquilando un cuarto.

No tenía a dónde irme. Lo que hice fue alquilar un cuarto por unos días y ahí pasar las noches con mis hijos, dormimos ahí en colchones, después de tener un cuarto cada uno de los chicos, fue algo muy duro. Después de tener una casa bien linda, con tanta ilusión, ahora vivimos alquilando y siempre con temor”, expresó Lilliam.

Ni siquiera las pertenencias sacó y asegura que de vez en cuando la visita y riega el jardín de su casa. “He regresado como tres veces. Me duele tanto ir ahí”, manifestó la viuda.

El abogado de la familia informó que ya presentaron un recurso legal para revertir el beneficio de arresto domiciliario y apelaron la sentencia emitida en el procedimiento abreviado. Alegan que la Fiscalía y la defensa de la víctima no brindaron el acompañamiento adecuado.

La familia insiste en que el sistema judicial falló en protegerlos y esperan que las autoridades reconsideren la medida antes de que sea demasiado tarde.

Esto es algo que no se lo deseo a nadie, es un dolor que no puedo explicar, ocurrió frente a mis ojos, dos de mis hijos y mi bebé de un año, a mí me dejaron muerta en vida”, concluyó Lilliam.

*Foto cortesía La Teja