google.com, pub-9466889741542306, DIRECT, f08c47fec0942fa0

Nicaragua y la encrucijada de la transición política: El análisis de José Antonio Peraza

El politólogo y opositor nicaragüense José Antonio Peraza expuso una serie de reflexiones sobre la crisis institucional que atraviesa Nicaragua, centrando su análisis en el deterioro del orden constitucional, las posibilidades de una transición política y los posibles escenarios que enfrentará el país en los próximos años.

Peraza fue categórico al señalar que la actual Constitución —a la que califica de “chamuca”— no es producto de un consenso nacional, sino de una imposición diseñada para garantizar la continuidad de la pareja dictatorial Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Según el politólogo, este marco legal no ofrece legitimidad ni sostenibilidad: “El problema es que la Constitución chamuca no es producto de un consenso, todo lo contrario, es producto de un disenso y de una imposición. Por eso va a ser difícil que se sostenga”.

Simplemente es una imposición… está hecha a la medida no del país y de sus fuerzas sociales y políticas; sino, a la medida de la dictadura”, afirmó.

Constitución sin consenso ni tradición

Peraza subrayó que en Nicaragua las reformas constitucionales se han hecho con una ligereza que desnaturaliza la noción misma de Constitución. A diferencia de países como Estados Unidos, Colombia o Costa Rica —donde las reformas se dan de forma excepcional—, en Nicaragua las enmiendas han respondido a intereses políticos coyunturales del régimen.

No tiene ninguna tradición jurídica o una constituyente”, sentenció.

Recalcó además que la Constitución debería definir “el marco en el que se va a jugar el poder”, pero en Nicaragua ese marco está ausente debido a que el régimen no reconoce límites reales.

El problema es que esta gente no tiene límites”, dijo, en alusión a los dictadores.

Elecciones bajo el régimen: ¿una salida posible?

Consultado sobre la viabilidad de acudir a elecciones organizadas por el mismo régimen, Peraza sostuvo que, aunque las condiciones actuales son desfavorables y las reglas están manipuladas.

Sin embargo, alertó que el verdadero desafío no está solo en ganar las elecciones, sino en lograr que el régimen entregue el poder.

El tema no es tener todas las garantías legales, electorales y constitucionales para poder ganar una elección, que es importante. El tema es cómo hacemos para que una vez que se gane esa elección con todas esas condiciones difíciles, pueda haber una transición política realmente democrática”, opinó.

Llamado a la creatividad y responsabilidad

Peraza hizo un llamado a las élites políticas nicaragüenses para que desarrollen una estrategia creativa que permita evitar una salida violenta o prolongada.

Nosotros tenemos que tener creatividad política para no ir a la guerra… Aquí es donde yo pido a la élite política de Nicaragua creatividad”, expresó.

Para lograr un cambio político sin violencia generalizada, el escenario óptimo que se plantea es uno donde una oposición unida y articulada presenta una propuesta clara a la sociedad y a la comunidad internacional.

El escenario óptimo es tener una oposición unida. Unida, no es que estemos todos, porque hay gente que no va a caber ahí. ¿Por qué? Porque no quiere caber o porque no le interesa caber. Entonces, que haya una oposición unida que tenga un discurso de siete elementos básicos”, sostuvo, agregando desde la construcción de una sociedad democrática hasta la liberación de presos políticos y una apuesta por la justicia en su debido momento.

Agregó que “esa unidad no es que todos nos queremos y que todos tenemos el mismo discurso, porque eso es imposible”, pero que tenga la convicción fundamental de “devolver la esperanza y superar el miedo”. Además de los ejes de libertades, justicia y democracia.

A juicio de Peraza el punto de partida debe ser “crearle una crisis al régimen”. “Sin una crisis del régimen, no vamos a poder empezar un proceso de transición”, aseveró.