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A siete años de la masacre en Carazo, organizaciones exigen justicia y fin de la impunidad

Este martes 8 de julio se cumplen siete años de la masacre perpetrada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en el departamento de Carazo, Nicaragua, como parte de la llamada “Operación Limpieza”.

Según denuncias de organizaciones de derechos humanos, fuerzas policiales, militares y grupos paramilitares atacaron con armamento de guerra a la población civil en Jinotepe, Diriamba y Dolores, dejando un saldo de decenas de muertos, centenares de heridos y múltiples detenciones arbitrarias.

El movimiento Carazo Azul y Blanco mediante un pronunciamiento público, reiteró el compromiso con la memoria, la justicia y la lucha por una Nicaragua libre de dictadura.

El 8 de julio fue un crimen de Estado, un acto de terror planificado para aplastar la resistencia cívica”, denunció el movimiento opositor desde el exilio en Costa Rica.

La masacre de la “Operación Limpieza” en Carazo, fue parte de una ofensiva nacional del régimen para desmontar los tranques instalados por ciudadanos que exigían democracia, libertad y justicia.

Muchas vidas fueron arrebatadas ese día, que quedó marcado con sangre en la memoria colectiva”, señala el comunicado. “La represión no terminó allí: la dictadura ha seguido persiguiendo, silenciando y asesinando a quienes alzan su voz dentro y fuera del país”.

El movimiento Carazo Azul y Blanco también alertó sobre la actual situación del exilio nicaragüense, particularmente de los originarios de Carazo, quienes —según denuncian— enfrentan amenazas, hostigamiento y vigilancia incluso fuera del territorio nicaragüense.

La organización exigió justicia para los responsables materiales e intelectuales, y rechazó la impunidad que continúa protegiendo a quienes ejecutaron la represión.

A siete años, el dolor sigue vivo, pero también la esperanza y la convicción de que ningún régimen es eterno”, concluye el comunicado. “La memoria es resistencia. La justicia es nuestro destino”.

Exilio perseguido

Desde Costa Rica, el exilio nicaragüense ha denunciado un patrón de amenazas y atentados, como los asesinatos recientes del mayor en retiro Roberto Samcam.

Claudia Vargas, viuda de Samcam, mencionó en sus redes sociales nombres de los fallecidos en la masacre de Carazo y sumó el de su esposo, asesinado el pasado 19 de junio en Moravia, San José, Costa Rica.

Gerald Villavicencio. Chema Campos. Luis Acevedo. Presentes, presentes! Presente! Y Con dolor sumo el nombre de mi esposo a esta lista de horror. Roberto Samcam. Presente! Presente! Fue el Estado! Fue la Dictadura!”, escribió Vargas.

El movimiento caraceño advirtió que la persecución traspasa fronteras y que los ataques a opositores en el exterior demuestran que la política de terror del régimen continúa activa.