El académico Adrián Meza analiza en La Mesa Redonda el legado de la Revolución Sandinista: ¿una gesta heroica o un fracaso transformado en dictadura criminal? Un debate imperdible sobre historia, represión y memoria.
En un nuevo episodio del programa La Mesa Redonda, conducido por el periodista Sergio Marín Cornavaca, el académico y rector de la Universidad Paulo Freire en el exilio, Dr. Adrián Meza Soza, ofreció un análisis profundo sobre el devenir de la Revolución Sandinista a 46 años de su triunfo, en el contexto actual del régimen Ortega-Murillo.
La entrevista, titulada “La Revolución: Entre el relato heroico y la gestión del poder por el crimen”, abordó temas fundamentales como el proceso de reescritura de la historia desde el poder, el uso del crimen político como mecanismo de control, y el impacto de estos métodos represivos en el exilio nicaragüense.
Sobre el acto oficial montado por el régimen de Daniel Ortega para conmemorar el 46 aniversario de la Revolución Sandinista, su diagnóstico es claro: el evento evidencia “decadencia” y una ausencia total de novedades políticas o sociales, mientras el régimen se aferra desesperadamente a un legado histórico manipulado para sostenerse en el poder.
“Yo lo resumiría con una sola frase: decadencia. Evidentemente que el régimen no tiene nada nuevo que mostrar”, señaló Meza Soza, quien enfatizó que la dictadura intenta amalgamar su “legado histórico y heroico” con la imposición forzada de la figura emergente de la familia Ortega-Murillo como “nueva protagonista” del poder.
“No se nos ocurre ser como Daniel”
La frase “todos somos Daniel” ejemplifica esa estrategia para imponer un legado, que a su juicio resulta desconectado y falto de credibilidad para la ciudadanía.
El rector destacó la artificialidad del discurso oficial y la gestión autoritaria del poder, donde “el ciudadano delata al ciudadano”, un mecanismo de control basado en la delación que conduce al encarcelamiento, exilio o pérdida de la nacionalidad para quienes expresan oposición al régimen.
“Vamos a vivir todos en una sociedad donde los vecinos denuncian a los vecinos; y además con rápido proceso y captura –dice Daniel Ortega–. Eso nos da una idea del escenario en el cual efectivamente está en este momento ahogado el país”, afirmó Meza Soza.
El catedrático recordó que, históricamente, las dictaduras buscan justificar su existencia a través de un legado positivo, pero que en Nicaragua “hay miles de personas a quienes no se les ocurre ser como Daniel Ortega” ni imitar su estilo.
“Hay miles de nicaragüenses en los que a ninguno de nosotros se nos ocurre ser como Daniel… No se me ocurre, que mis hijos me digan mañana que yo me parezco en algo a Daniel Ortega, a mí me sumiría en una depresión profunda, y yo te aseguro que hay miles de sandinistas en rebelión que efectivamente lo que menos quisieran es parecerse a Daniel”, declaró.
La memoria histórica y el rechazo a las dictaduras
Haciendo una comparación histórica, Meza Soza señaló que, aunque las revoluciones pueden fracasar o ser distorsionadas, como ocurrió con la Revolución Francesa que derivó en el Imperio Napoleónico, siempre dejan aprendizajes y avances sociales.
En el caso nicaragüense, esos aprendizajes incluyen el rechazo ciudadano a las dictaduras y la memoria histórica que impide que el pueblo sea “arreado de nuevo como ganado”.
“¿Por qué la gente no se engaña con relación a la verdadera naturaleza del régimen? Porque hace comparaciones y dice: ‘aquellos asesinaron y estos también son asesinos. Aquellos robaron y estos también son ladrones. Aquellos eran criminales y estos también son criminales. Aquellos eran una familia y estos también son una familia”, expuso.
“Efectivamente, la revolución no fue lo que esperábamos. Pero fue lo que fue. Aprendamos de ella para saltar a la siguiente espiral ascendente, donde ya no haya más dirección nacional, donde ya no haya más partido hegemónico, donde ya no haya más educación al servicio del proceso”, añadió.
El rector criticó duramente el uso de símbolos revolucionarios por parte del régimen para “usar como bandera” a figuras históricas cuyos protagonistas vivos son perseguidos o encarcelados.
El crimen político como herramienta
Además, condenó el crimen político como herramienta sistemática para silenciar voces opositoras, citando el asesinato reciente de Roberto Samcam como un ejemplo de la estrategia del régimen para mantener el poder “a toda costa”.
“Muchos de los que protagonizaron esa historia están vivos. Están vivos y están diciendo lo que tienen que decir, por eso los mandan a matar… tienen la necesidad de callar esa voz y liquidarla”, advirtió.
“El crimen político se convierte en un instrumento de gestión para la sostenibilidad del poder cuando efectivamente el poder opera para el poder mismo. Y entonces cae al centro una premisa fundamental: el fin justifica cualquier medio y uno de ellos el crimen político. Si hay que sostener el régimen a todas costa, eso también implica matar gente”, continuó.
Para Meza Soza el asesinato de Samcam responde a que “si mataron al mensajero es porque el mensaje es cierto”.
“¿Por qué matan a Roberto Samcam? Porque todo lo que estaba diciendo era cierto. El involucramiento criminal del Ejército era cierto. La venta al mejor postor de sus generales y sus coroneles a la dictadura era cierta. Su participación en el asesinato de jóvenes estudiantes y de la población estaba verificada. Incluso Roberto Samcam hasta nos dijo con qué armas asesinaron a la población. Por supuesto que querían matarlo”, afirmó Meza Soza.
Para el rector, la sociedad nicaragüense está en un “proceso ascendente” de toma de conciencia histórica, y el rechazo a la dictadura se basa en experiencias acumuladas que no permitirán la reinstauración de un sistema autoritario ni de partidos hegemónicos.
“Yo sé que mis hijos y mis nietos van a vivir en un país mejor que el que estoy viviendo yo. Y no sé si van a regresar o no van a regresar a Nicaragua, pero cierto y claro que la sociedad nicaragüense va a ser una sociedad mejor donde nadie va a decir: “Yo quiero ser como Daniel”, concluyó.
Finalmente, Meza Soza subrayó la necesidad urgente de un “liderazgo auténtico” capaz de articular las fuerzas opositoras y ofrecer una señal clara para la unidad y la conducción legítima del cambio democrático en Nicaragua.
📺 Mira la entrevista completa en YouTube:
👉 La Revolución: Entre el relato heroico y la gestión del poder por el crimen
