Una operación represiva ejecutada por policías y civiles encubiertos dejó al menos ocho personas secuestradas en Jinotepe, Carazo, la noche del 17 de julio. Aunque, solamente cinco fueron confirmadas este viernes por el Monitoreo Azul y Blanco.
Las detenciones arbitrarias ocurrieron en el marco de una escalada represiva que suele intensificarse cada año en la víspera del 19 de julio, fecha en la que el régimen celebra el aniversario de la Revolución Sandinista.
Entre los secuestrados figuran el pastor evangélico Rudy Palacios Vargas, de 57 años; su hermana, la exconcejala sandinista Jéssica Palacios Vargas, de 46 años; su cuñado Pedro José López; Armando José Bermúdez Mojica, esposo de otra hermana, Arely Palacios; y Olga María Lara Rojas, de 42 años, también exconcejala del Frente Sandinista.

Los cinco fueron sacados violentamente de sus viviendas entre las 7:00 y las 10:30 de la noche del jueves 17, durante un operativo sincronizado ejecutado por agentes fuertemente armados, algunos vestidos de civil.
Testigos relataron que en varios casos las viviendas fueron allanadas con violencia, rompiendo puertas con culatas de fusiles o herramientas tipo “pata de chancho”.
En ningún caso se presentó orden judicial, ni se informó a las familias sobre el paradero de los detenidos.
Algunas familias acudieron a oficinas de Auxilio Judicial y distritos policiales en Managua, pero fueron remitidas de un lugar a otro sin obtener respuestas. En el Distrito 3 les recomendaron incluso reportarlos como “desaparecidos” en Plaza El Sol, a pesar de que fueron secuestrados por agentes del Estado.
Aunque los cinco casos fueron confirmados por el Monitoreo Azul y Blanco, medios locales como Confidencial reportan que al menos ocho personas fueron capturadas durante la misma jornada.
Entre ellas también se encontrarían Mauricio Alonso Pietri, exguerrillero del Frente Sur ‘Benjamín Zeledón’, y su hijo homónimo.
Vínculos con el sandinismo y represalias
Las fuentes consultadas señalan que varias de las personas detenidas tienen antecedentes de militancia en el Frente Sandinista, aunque se desligaron del partido antes de 2018.
El pastor Rudy Palacios, por ejemplo, se exilió en 2018 tras la represión estatal de ese año, pero regresó a Nicaragua poco antes de la pandemia. Desde entonces, estaba bajo régimen de casa por cárcel y bajo constante vigilancia, con visitas semanales de la Policía.
El mismo patrón de vigilancia se aplicaba a Olga María Lara, cuya supervisión fue incrementándose en los últimos meses.
El Monitoreo Azul y Blanco ha documentado un patrón sistemático de detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas que se repiten antes de fechas simbólicas para el régimen, como el 19 de julio o los aniversarios de la Rebelión de Abril.
Las organizaciones de derechos humanos han exigido la liberación inmediata de todos los detenidos y el cese de la persecución política.
