Nicaragua: alarma el deterioro sociopolítico y el declive económico y salarial

*Por Oscar René Vargas

La pobreza es la peor forma de violencia”. Mahatma Gandhi

Nicaragua camina, cada día, hacia una sociedad más polarizada. Las desigualdades sociales, agravada por la crisis sociopolítica y la pandemia, han exacerbado aún más la habitual sensación de encono. Ocho de cada diez personas nombran a la corrupción, la desigualdad, el desempleo y la pobreza como los mayores problemas del país. El 85% de la población asegura que no está satisfecha con la dictadura y que se siente temerosa respecto al futuro del país.

En sus discursos, Ortega sigue hablando de cerrar filas por la defensa de la «revolución», obviando la agravada situación de millones de personas, trabajadores y desempleados, a quienes golpearon los efectos económicos de la Covid que aún no se han repuesto de esos daños. Es esa población vulnerable la que ahora se ve abocada a sufrir racionamientos y depauperación por los errores desplegados en la gestión gubernamental. Errores magnificados ahora por las consecuencias del Covid y la contracción económica.

Tales sentimientos patrioteros nacidos en la visceralidad y no en la estrategia ni en la diplomacia predominan sobre la cordura y la necesidad de impedir que la crisis sobre crisis se prolongue, aún a costa de sacrificios que ahora se han multiplicado por cien. Es la tormenta perfecta, aunque más que una tormenta parezca el desagüe de una sociedad al borde del colapso que se lo traga todo: el Producto Interior Bruto, la producción, los pedidos, las ventas, el empleo, el consumo. Todo ello con el estruendo de fondo de una inflación que aturde la economía y reduce el poder de compra de los sectores vulnerables y de la clase media.

El abuso de poder, el clientelismo, el nepotismo y el uso indebido de los fondos públicos están tan enraizados en la política del régimen que se convierte en algo excepcional el no estar involucrado en algún caso turbio. Los brazos de la corrupción y la impunidad empañan también la credibilidad y legitimidad de la dictadura. Una violencia que crece, salarios que no crecen, mucho deterioro en los servicios públicos. El suministro de agua es deficitario y la recogida regular de basuras es un imposible en los barrios marginales. No cabe la menor duda de que el país no ha superado del todo el grave peligro de caer en la inestabilidad y el estancamiento, ni se han superado los riesgos extremos para la habitabilidad. Hoy podemos decir que la revolución de 1979 resultó ser un “falso amanecer”.

Relación salarios/ganancias del capital

El estancamiento y descenso –en términos de moneda constante– de los salarios a los trabajadores, constituyen el mecanismo privilegiado para enfrentar la tendencia decreciente de la rentabilidad general de la economía. Y, en algunas ocasiones, acceder a cierto nivel de recuperación de dicha rentabilidad general.

El seguimiento de esta relación salario/rentabilidad del capital muestra que, efectivamente, el ataque a los salarios es un mecanismo usual frente a fenómenos coyunturales que deprimen aún más la rentabilidad, y que los diferenciamos de los que podemos llamar estructurales que tienen el mismo resultado. Un resultado que, por cierto, inhibe la formación de capital y con ello el dinamismo económico.

Uno de esos fenómenos coyunturales que deprimen la rentabilidad es la elevación acelerada de precios de los llamados “commodities” o de los insumos importados, derivada de múltiples y diversas razones, entre las que se incluye la guerra en Ucrania, que impulsa los precios internacionales del petróleo, del gas natural y de los alimentos. Un ejemplo reciente muy ilustrativo es la elevación y el descenso de precios durante el año 2022. Sorprendentemente coincidentes para los casos de maíz, trigo y fertilizantes, entre otros.

De acuerdo al Economist Intelligence Unit (EIU) hay un “factor que pesa sobre las perspectivas a corto plazo es el impacto de una inflación más rápida en el crecimiento de los salarios; esperamos que los salarios reales caigan por tercer año consecutivo en 2022, un 3.6%”. Nicaragua es un país donde hay una fractura fiscal. Los que más tienen, tienen más que aportar. Tiene que haber una reforma tributaria en profundidad.

El deterioro salarial afecta a la demanda interna por la erosión del poder adquisitivo y la capacidad de consumo de las familias y, por esa vía, sella la suerte de las empresas que producen para el mercado interno (como la gran mayoría de las MiPymes, pequeñas y medianas empresas), con la consecuente pérdidas de empleos. Este factor caerá como una losa sobre cualquier atisbo de movilización que apunte a corregir la inflación con subidas salariales.

En los últimos años, la pugna entre las ganancias de los empresarios y los salarios de los trabajadores, entre los dueños del “stock de capital y los dueños de la fuerza de trabajo ha sido favorable al gran capital. Por ejemplo, según un informe del Consejo Monetario Centroamericano, los tres principales bancos de la región centroamericana son de origen nicaragüense: LAFISE, BANPRO (Promérica) y BAC por sus altas tasas de ganancias mientras los salarios de los trabajadores formales no alcanzan para comprar una canasta básica.

Precisamente, es ahí donde interviene la dictadura Ortega-Murillo para garantizar que los asalariados tengan menos capacidad de demandar mejores salarios y las políticas económicas favorezcan las ganancias del capital. Factor importante para el mantenimiento de su alianza con los grandes empresarios.

Inflación

La revista “Forbes Centroamérica” reveló que en Nicaragua alcanzó la cifra más alta de inflación en la región en el mes de julio de 2022 con un 11.5%, cifra que se traduce en pérdida del poder adquisitivo de los nicaragüenses para procurar la canasta básica. Los datos presentados por Forbes coinciden con los reportados por el Instituto Nacional de Información y Desarrollo (INIDE), que indicó que la inflación medida por la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), en el mes de julio de 2022, fue de 11.46%.

Otro factor estructural poco tenido en cuenta en esta crisis de la dictadura Ortega-Murillo y que probablemente no tenga ninguna corrección a futuro. Se trata de la larga onda de encarecimiento de los principales bienes de que disponemos para vivir: la energía, los alimentos, la tierra-agua y nuestro propio trabajo.

Esta crisis ocurre, además, por la carencia de un movimiento sindical independiente fuerte no opondrá una barrera al sufrimiento de la población con menos recursos. Serán “los de a pie” quienes afronten la inflación con pérdidas adquisitivas y una fuerte reducción en el consumo que no serán aliviadas por aumentos salariales compensatorios. El clima empresarial apunta un pesimismo generalizado. Casi la totalidad de los comercios considera que en los meses venideros habrá reducción de sus actividades.

Si algo faltara, el FMI pronostica un futuro económico global más negro de lo pensado. Las economías de EEUU, China y Europa se están desacelerando rápidamente y hay serios riesgos de recesión global mientras un escenario de “guerra hibrida” (múltiples acciones hostiles por ambos lados) no es para nada descartable. Reina la incertidumbre a nivel internacional con repercusiones negativas para la región centroamericana, incluyendo a Nicaragua.

Costo de la canasta básica

De acuerdo al Instituto Nacional de Información y Desarrollo (INIDE), a finales del mes de junio del 2022, los hogares de los nicaragüenses necesitaban un mínimo de C$ 17,480 córdobas (US$ 487 dólares) para adquirir la totalidad de los 53 productos de la canasta básica. Es decir, en el primer semestre de 2022 se produjo un incremento de C$ 1,225 córdobas y en relación a junio de 2021 el aumento ha sido de C$ 2,175 córdobas.

A partir de marzo de 2022, el mejor salario de los trabajadores formales no alcanza los US$ 10,000 córdobas y el ingreso de los trabajadores de Estado no supera los C$ 11,000 córdobas mensuales, lo que significa que entre 70% y 80% de los trabajadores formales viven en pobreza laboral. Es decir, tienen trabajo formal, pero no les alcanza para comprar la canasta básica de 53 productos, y algunos ellos ni siquiera la canasta alimentaria de 23 productos. Los trabajadores formales son apenas el 26% de la población económicamente activa (PEA). El 74% de la PEA se encuentran en la informalidad laboral y sus ingresos no le permiten comprar ni la canasta alimentaria.

En los últimos años se ha continuado con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. El salario mínimo es de indigencia, es de C$ 4,723.95 córdobas (US$ 131.22 dólares) y el costo de la canasta básica (junio de 2022) es C$ 17,480 córdobas (US$ 487 dólares). Es decir, el trabajador que gana el salario mínimo necesita obtener más de 3.6 salarios para comprar una cesta básica. En el 2022, los productos alimenticios representan el 69.5% del total de la canasta básica del país.

El poder adquisitivo de los asalariados y trabajadores informales se ha reducido, por el incremento mayor de los precios en relación a los ingresos de los hogares, los hogares se ven en la necesidad de reducir la cantidad y calidad de los alimentos, adquiriendo productos de menor calidad alimenticia.

Entre los factores que influyen en el incremento de los precios de la Canasta Básica Completa de 53 productos destacan: la producción del país sigue siendo baja, la pérdida de la mano de obra campesina por la alta migración, el encarecimiento de los productos agrícolas, la inflación mundial y el incremento de los precios de los combustibles.

El país importa muchos productos alimenticios que se han encarecido: cereales, legumbres y granos básicos, debido a que la producción interna no cubre la demanda local. La alta dependencia de alimentos básicos para cubrir gran parte de la demanda nacional hace al país altamente vulnerable ante un mercado internacional donde los precios van al alza.

El malestar económico ya es palpable. Incluso la clase media que gana más del cuádruple del salario mínimo vive al día. Si el 80% de los trabajadores formales viven con la realidad de que con sus ingresos no llegan a fin de mes, es fácil imaginar cómo están los demás, los trabajadores informales y los desempleados.

El país vive una situación caracterizada por la atomización laboral y la radical desindicalización de los trabajadores, por lo tanto, las alzas de precios van a ser absorbidas en casi su totalidad por la caída del nivel adquisitivo de la inmensa mayoría de los asalariados y de la población en general. La “solución” a la crisis inflacionaria no va a tener otra salida que el empobrecimiento de la mayoría. La dictadura y los políticos tradicionales ya han asumido que este es el coste y nos preparan en consecuencia.

Pobreza

Este panorama nos indica que el 80% de la población se encuentra ya sea en pobreza, pobreza extrema o en la vulnerabilidad social. Son personas que no tienen la capacidad de alimentarse adecuadamente. Es decir, más de dos tercios de la población nicaragüense vive en situación de inseguridad alimentaria. Esto significa que, o bien no comen con regularidad, o bien, cuando lo hacen, no es con la variedad y cantidad adecuadas de nutrientes. La consecuencia de este estado de cosas es el debilitamiento de la salud física y mental.

La pobreza afecta a la salud física y mental de diferentes maneras y a través de distintas vías, lo que lleva al deterioro de las condiciones sanitarias globales. Esto implica aspectos relacionados con el acceso, tanto a los bienes y servicios como a la información. Hoy en día, como estamos viendo en Nicaragua, la alta inseguridad alimentaria hace que las personas que han sufrido la pobreza experimentan diversos problemas de salud. Todos los problemas y trastornos que generan la pobreza y las grandes desigualdades acaban afectando a la salud física y mental.

Por ejemplo, en el primer semestre del 2022, el Ministro de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC), Jesús Bermúdez, expresó que los productos que más han subido de precio entre enero y junio de 2022 son: tomates, aceite, chiltoma, queso seco, chuleta de pescado, frijol rojo, papa y posta de carne de res. En promedio han subido un 20%, mientras que el salario mínimo obtuvo un incremento del 7% en relación a marzo del 2021, equivalente a unos C$ 300.00 córdobas.

En este contexto, preocupa la inserción laboral femenina. Las mujeres más jóvenes tienen dificultades para conseguir trabajo formal, salvo en las zonas francas, por el nivel de escolaridad, asociado a la pobreza y a la maternidad temprana.

Salarios

De acuerdo al INIDE (Instituto Nacional de Información y Desarrollo), en el 2009, el 43.7% de la población económicamente activa (PEA) devengaba salarios en empleos de baja calidad. Doce años después, en el 2021, esa masa de trabajadores representaba el 44.2% del mercado de trabajo; lo que refleja que la informalidad no ha disminuido, ha aumentado. Es decir, cuatro de cada diez nicaragüenses en edad laboral siguen sin lograr ganar ni siquiera un salario mínimo.

Los salarios mínimos mensuales, en promedio, aprobados por la Comisión Nacional del Salario Mínimo de Nicaragua, a partir del 01 de marzo de 2022 oscilan entre un mínimo de C$ 4,723.95 córdobas (US$ 131.22 dólares) y a un máximo de C$ 10,571.78 córdobas (US$ 293.66 dólares), mientras que el costo de la canasta básica (junio de 2022) era de C$ 17,480 córdobas (US$ 487 dólares). Estamos hablando del salario formal, los ingresos de los trabajadores informales son aún más bajos. Es decir, que los trabajadores formales viven en condiciones de pobreza laboral.

El drama social del país es: desnutrición, hambre, desigualdad que cabalga libre, salario de pobreza que no alcanza un nivel de solvencia que permita acceder a un nivel de vida de bienestar. Es decir, el paisaje del drama social es: asalariados empobrecidos y una nomenclatura enriquecida.

La política económica del régimen Ortega-Murillo convalida los privilegios de la nueva y vieja oligarquía, se incrementa la desigualdad total, se acrecienta los niveles de pobreza de aprendizaje (niños que no pueden leer y comprender un pasaje simple a los 10 años), se mantiene la ausencia de democracia, persiste el alto coste de la vida y dificultades de las familias e implementa la represión a cualquier intento de protesta social de parte de los ciudadanos.

La pregunta que surge es: ¿Cómo hacen los hogares nicaragüenses para sobrevivir? Alrededor de unos 800 mil hogares reciben remesas de algún familiar que emigró por la falta de trabajo y oportunidades o por temor a la represión que ha desatado la dictadura en contra la población en general o en contra de la Iglesia católica. Esas remesas les permiten adquirir los productos de la canasta alimentaria.

Remesas: programa social de pobre a pobre

En el primer semestre del 2022, enero a junio, el país recibió US$ 1,396.2 millones de dólares en remesas de acuerdo con los datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), lo que impulsó el crecimiento del consumo privado y las importaciones. El total recibido representa un 35% mayor en comparación al monto recibido en el mismo período en 2021, cuando se recibió US$ 1,030.2 millones de dólares. Este incremento se debe a los mayores flujos de dinero proveniente de EEUU cuyos emigrantes enviaron US$ 1,025 millones de dólares, equivalente a un 59% mayor, a igual período del 2021, cuando ingresaron US$ 644 millones de dólares.

Por su parte, las remesas desde España experimentaron un descenso. Entre enero y junio del 2022 ingresaron US$ 135.9 millones de dólares, menor en un 11.1% con respecto al 2021, cuando ingresaron US$ 152.8 millones de dólares, debido a la caída del euro respecto al dólar. Desde Costa Rica sumaron, en el primer semestre del 2022, la cantidad de US$ 132.8 millones de dólares, registrando un pequeño incremento en relación al 2021 cuando se recibió US$ 131.5 millones de dólares. Las remesas han sido fundamentales para costear el consumo de los sectores vulnerables y evitan una mayor contracción de la tasa de ganancia de los dueños del capital.

¿Crecimiento económico?

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), advirtió que el 46.8% de los nicaragüenses terminarán en el umbral de la pobreza al concluir el 2022. Es decir, de acuerdo a la CEPAL cinco de cada 10 nicaragüenses son pobres. Además, la CEPAL considera que el Producto Interno Bruto del país (PIB), crecerá solo 2.5%. Por su parte, el Economist Intelligence Unit (EIU) estima que la economía crecerá en 2022 en un 1.8%.

En cuanto a la inflación de los precios al consumidor, se situó en el 11,46% interanual en julio de 2022. Existe el riesgo de una espiral salario-precio, aunque el gobierno buscará limitar los aumentos del salario mínimo en el contexto actual. El Ministro de Fomento Industria y Comercio, Jesús Bermúdez, indicó que el país es dependiente en 65% de materias primas importadas, por lo que las complejidades en el plano internacional tienen repercusiones inflacionarias importantes en el país.

De acuerdo a EIU, “el crecimiento seguirá siendo bastante moderado en el mediano plazo, lo que refleja el limitado acceso de Nicaragua al financiamiento externo, su pobre entorno empresarial y la falta de confianza en el estado de derecho. En consecuencia, esperamos que el crecimiento del PIB real promedie sea de poco menos del 2% anual en 2023-2026. Existen importantes riesgos al alza y a la baja para las perspectivas, dependiendo del alcance de la cooperación china en los próximos años”. Por lo tanto, las expectativas de una reducción de los desequilibrios sociales, del ingreso y de la pobreza en 2022-2026 son nulas.

Deuda Externa

Un informe del Banco Central de Nicaragua (BCN), indica que el país alcanzó un saldo de deuda externa de US$ 14,481.6 millones de dólares. Una cifra que supera en US$ 467.9 millones, los US$ 14,013.7 millones de dólares que el Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó en 2021. Es decir, la deuda del país es mayor de lo que el país puede producir a lo largo de un año.

En cuanto a la distribución de la deuda externa, es el Estado el que más solicita créditos a las instituciones internacionales. “El saldo fue de US$ 14,481.6 millones de dólares, de los cuales 54.4% (US$ 7,876.4 millones de dólares) corresponden al sector público y 45.6% (US$ 6,605.2 millones de dólares) al sector privado”, indica el Banco Central de Nicaragua.

Los créditos no son malos cuando se utilizan para impulsar proyectos que contribuyen al desarrollo de la nación y de los que se espera una retribución futura a través de mayor productividad. En Nicaragua, cada préstamo no se desglosa por origen y destino, por fuente y uso, en qué se utiliza cada dólar. No hay una certeza de que ese dinero se va a utilizar para lo que se está prestando.

Cooperación externa

El Banco Central de Nicaragua (BCN) publicó el “Informe de Cooperación Oficial Externa” del 2021, en el cual se destaca que los flujos de esta cooperación alcanzaron en el año el monto de US$ 1,441.9 millones de dólares, de los cuales 86.5% corresponden a la cooperación dirigida al sector público (US$ 1,246.8 millones de dólares) y el 13.5% dirigida al sector privado (US$ 195.1 millones de dólares).

Los sectores económicos a los cuales se dirigieron los recursos de la cooperación oficial externa fueron: administración pública (US$ 562.3 millones de dólares), construcción (US$ 311.8 millones de dólares), servicios sociales, salud y educación (US$ 203.3 millones de dólares), electricidad, gas y agua (US$ 152.3 millones de dólares), intermediación financiera (US$ 111.6 millones de dólares), industria manufacturera (US$ 31.7 millones de dólares), Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (US$ 28.4 millones de dólares) y otros sectores (US$ 40.5 millones de dólares).

Esta distribución del dinero recibido significa que los sectores priorizados por el gobierno son la electricidad, gas, comercio, industria manufacturera, construcción, finanzas, minería en manos del gran capital privado sumando el 90.8% del dinero recibido en préstamos. Solamente el 4.8% está dirigido al sector agropecuario que genera más del 80% del valor de las exportaciones y el empleo formal del país. La mayoría del sector agropecuario está en manos de medianos, pequeños propietarios y campesinos. Lo que demuestra que la política de endeudamiento del gobierno favorece al capital en manos de los grandes empresarios.

Las implicaciones del endeudamiento de Nicaragua y el tener que destinar más partida presupuestaria para pagos de créditos a costa de recortes a la parte social, que incluye a ministerios como Educación y Salud. Por otro lado, aumentará el nivel de empobrecimiento en el país, porque limita el crecimiento y habrá, menos reducción de pobreza, menos oportunidades educativas de calidad y menor calidad de vida.

Es decir, los recursos de la cooperación total recibida fueron US$ 1,246.8 millones de dólares (equivalente al 100%); el sector agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, que produce más del 40% del PIB y genera la mayor cantidad de dinero que recibe el país por las exportaciones y crea el mayor número de empleo, recibió apenas el 2,27% de la cooperación total.

Esta política de endeudamiento es insostenible: la corrupción y la mala gestión generan que buena parte de esa cooperación se pierda, mientras aumenta el flujo migratorio hacia el Norte (EEUU) o hacia el Sur (Costa Rica). Los inmigrantes han hecho que la primera fuente de ingresos del país no sea ni el oro, ni el turismo, ni la industria cárnica, sino las remesas enviadas por los inmigrantes.

Migración

Los flujos migratorios desde Nicaragua hacia EEUU siguen incontenibles, y podrían agravarse por la desigualdad, las crisis económicas y políticas. En Nicaragua existe una profunda concentración de la riqueza, y el acceso a las prestaciones sociales, en términos amplios, sigue siendo un privilegio. La causa de las crecientes migraciones tiene una nueva explicación en los conflictos políticos, la desigualdad, el desempleo y la pobreza. Nicaragua vive un modelo económico diseñado en la desigualdad social y económica.

En el 2021, el 3% de la población huyó del país. En el año 2022 la población que se aventura a reconstruir sus vidas en otros países crecerá entre un 5% y 7% más, para un total entre el 8% y el 10%. Según la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR, estatal) en el primer trimestre de este año 2022, Nicaragua se convirtió en la quinta nacionalidad en solicitar asilo político y refugio.

La Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ha advertido de un “aumento inédito” de la migración principalmente hacia EEUU. Al menos 96,193 nicaragüenses han llegado a EEUU de manera irregular este año, según la última actualización de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras de EEUU (CBP, por sus siglas en inglés). Entre enero y julio de 2022 la migración de nicaragüenses hacia EEUU experimentó un crecimiento de 201%, en comparación con el mismo periodo del año 2021, cuando se registró el arribo de 31,868 migrantes nicaragüenses.

Las olas migratorias empezaron a incrementar considerablemente desde junio del año 2021, en medio de una ola de detenciones contra opositores emprendida por el régimen Ortega-Murillo y que aseguró su reelección en el mes de noviembre. Huyen de la represión política, pero también del desempleo, la carestía de la vida, la crisis socio-política, la pobreza y el hambre.

Conclusiones

Nuestro problema no es la desobediencia civil, nuestro problema es la obediencia civil. Nuestro problema es el número de personas que a través del país han obedecido las órdenes de los dictadores. Nuestro problema es que la gente es obediente por todo el país frente a la pobreza y la hambruna, la estupidez y la represión y la crueldad. Ese es nuestro problema.

El tiempo y energía de la oposición debería ser dedicado a educar, agitar, organizar a nuestros conciudadanos en los sitios de trabajo, en los barrios, en las escuelas, en los municipios para construir un movimiento social vigoroso, el cual facilite los grandes cambios que necesita el país. Ningún líder político cumplirá con el potencial por el cambio que hay en el país, a menos que sea rodeado por un movimiento social suficientemente poderoso e insistente que lo obligue a cumplir con sus frases abstractas sobre cambio.

La patronal nicaragüense no está a la altura de las necesidades del país. Necesitamos un empresariado que esté involucrado con el país. La patronal sabe que con los datos de los salarios e inflación actuales las familias trabajadoras están sufriendo. Para una familia trabajadora normal, con un país que tiene salarios más bajos de la región centroamericana es imposible vivir. Hay que subir los salarios. No quiero que la población vulnerable del país siga sufriendo por no poder comprar una canasta básica.

¿Ha renunciado el gran capital a la democracia? Dmanera cada vez más evidente, la derecha empresarial y política ha abandonado la democracia. Su estrategia ha sido desconocer de las reglas democráticas (que incluye el abuso patronal, la aceptación de la violencia policial o la amenaza paramilitar) se expresa también en la influencia y la cohabitación con el orteguismo en las cámaras empresariales. La derecha empresarial, renunció a la democracia para mantener sus privilegios, prefirió su alianza con la dictadura y perdió el norte del desarrollo sostenible.

La dictadura tiene el monopolio o el control de los medios de comunicación, la lucha de la verdad contra la mentira la dictadura puede decir una cosa y la contraria, robar y criticar la corrupción, mentir y bramar contra la falta de sinceridad en la política, acusar de inmorales al liderazgo opositor o a los sacerdotes y formar parte de redes de corrupción, de tráfico de influencia y de drogas. Hablar en nombre de la patria y entregar los bienes de la patria a empresas extranjeras. Todo eso con el aval abierto o encubierto de la gran patronal empresarial, por eso digo que la patronal no está a la altura de los retos futuros del país.

Con el nivel de bienestar a la baja, los nicaragüenses “de a pie” son las principales víctimas de la conducción errática del liderazgo de la dictadura y de la limitada capacidad que han demostrado. En los últimos años (2007-2022), la población ha tenido que enfrentar varias crisis que han golpeado a los bolsillos de los consumidores (política, alimentaria, laboral, económica, climática, social, etcétera) y no se ve para cuando amaine la tormenta. Mientras no caiga la dictadura el país vivirá de crisis sobre crisis.

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