Manuel Orozco
El cambio de rumbo en Nicaragua es tanto político como económico. Además de desenmascarar la falsa economía del bienestar, se necesita mostrar una respuesta clara que revierta el retraso y permita avanzar hacia el progreso mediante soluciones de largo plazo.
El crecimiento de la economía en 2026, una cuestión de consumo
En la voz popular, y entre los microempresarios se comenta que en el país se ve mucha actividad económica e incluso que hay inversiones de empresas en nuevos restaurantes y centros turísticos.
Los datos muestran que el rendimiento económico registra un crecimiento del 3.3% para los primeros seis meses—es decir, no hay cambio hacia arriba. Más bien este leve crecimiento está atado fundamentalmente a dos grandes sectores, un fuerte aumento exportador y la continuidad del envío de remesas, más un modesto aumento en la inversión privada.
A pesar de eso, lo que existe es una economía de enclave con escasa reproducción de la cadena de valor dentro del país, que opera en paralelo a la cleptocracia, propia de la captura del Estado (que abarca un 15% del ingreso nacional), mientras que el sector informal urbano representa más de dos tercios de la fuerza laboral, sin registrar mejoras salariales.
En todo esto, el factor subyacente es que el comportamiento gira en torno al consumo, en vez de a la productividad, por lo que un cambio hacia la contracción del consumo provocaría una desaceleración económica súbita.
Las exportaciones crecen frente a un decreciente empleo y disminución de empresas en la zona franca.
El volumen de exportaciones creció astronómicamente en más del 60% como resultado de una demanda importadora desde Estados Unidos. Pero el aumento se atribuye a la exportación de oro, que pasa de $300 a $900 millones entre el primer trimestre, incluyendo el volumen exportado a Estados Unidos.
De hecho, la participación de las exportaciones a Estados Unidos sube a 65% del total exportado, 15 puntos por encima de la tendencia tradicional, mientras se mantiene un superávit aún mayor que el que causó la investigación 301 (las importaciones de Estados Unidos no crecieron en este período).
No es por casualidad que se han impuesto sanciones internacionales a las empresas chinas involucradas en la minería, que incluyen la expansión, la extorsión y la confiscación de bienes nacionales y extranjeros.
A pesar de ese crecimiento, el beneficio no es distribuido nacional o territorialmente. Las ganancias del oro favorecen a más de 40,000 trabajadores, pero sobre todo benefician significativamente a las empresas transnacionales por el aumento en el valor del oro. Mientras tanto, hay una disminución en la contratación en la zona franca de más de 20,000 trabajadores en dos años.

Las remesas continúan su ritmo
El envío de dinero sigue creciendo, aunque a un ritmo menor que el del año anterior y con menos migrantes enviando dinero debido a las deportaciones.
Desde Estados Unidos proviene el 80% de las remesas, el promedio enviado en 2026 crecerá menos del 10%, pero compensará las disminuciones en el número de personas que envían dinero, de modo que el volumen total supera un poco el 10% al incluir el crecimiento de España y Costa Rica en particular (en 2025 las remesas crecieron 23%).
Es un hecho que el Banco Central evita dar a conocer y censura la publicación de estadísticas sobre remesas, lo que retrasa la difusión de otros datos. Sabiendo del nivel de dependencia del país de esta entrada de dinero, lo pone en aprieto (cuando se les consulta, sus funcionarios se hacen los locos).

La inversión privada y el crédito al consumo
En menor medida, pero más que la inversión pública, que se concentra en la construcción, con financiamiento externo pagado por los nicaragüenses en contratos con las empresas del régimen, también incide la inversión privada.
La inversión privada ha proyectado la continuidad de la demanda de consumo alimenticio y de otras mercaderías, bajo el supuesto de que se mantenga el crecimiento de las remesas.
El nivel de dependencia de la economía de las remesas se refleja en que estas representan el 36% del consumo privado este año. Esta orientación reduce la expectativa de una expansión estratégica en el sector productivo y, al mismo tiempo, pone en riesgo el retorno invertido ante posibles fluctuaciones del dinero en caso de una desaceleración, además del retorno de migrantes deportados, que puede llegar a 20,000 este año.

Todo es político, aunque no se deletree completamente: el sector financiero ha aumentado su nivel de liquidez, pero no está desembolsando créditos en gran cantidad, y cuando lo hace, le apuesta a la ganancia del corto plazo: en crédito al consumo.
Este tipo de crédito ha aumentado en la venta de vehículos, y tarjetas de crédito, pero no en el sector productivo. Más bien, un indicador de confianza en la economía, las hipotecas, no crece, cae de 17% a 10% de los préstamos desde 2018, a pesar del aumento en el ahorro en el país.

El desperdicio de las oportunidades
En general, el crecimiento registrado no se traduce en una mejora de la condición económica de las familias: el empleo no crece, los salarios no suben, a pesar de que las exportaciones crecieron y las remesas mantienen estables los ingresos.
Lo que ocurre es que el nivel de actividad económica es frágilmente sostenible en el corto plazo gracias a las remesas.
Lo demás realmente no se queda en Nicaragua.
El resultado de estas actividades es que el nicaragüense sigue viviendo el día a día con un promedio de US$250 mensuales, y el dinero no le da, frente a un régimen al que le importa poco la condición de sus familias, pero sí hacer ganancias en pocas empresas.
El clan Ortega-Murillo, con Laureano al mando, ha apostado a negocios de importación, a invertir en propiedades, algunas de las cuales han sido confiscadas, a la extracción de oro con capital chino, pero no al desarrollo económico.
El país ha captado el doble de impuestos en ocho años, a una tasa anual del 10%, pero el gasto no ha crecido a más de 2% mientras la inversión pública, que ha sido financiada con endeudamiento externo al 60% durante ese período, creció 7%.
Los impuestos no se los devuelven al pueblo, se los pasan al clan del círculo de poder.

Nicaragua tiene un potencial en sus recursos humanos y naturales, que los Ortega Murillo han desperdiciado. Durante todo este tiempo no han trabajado en fomentar la inversión en sectores punta de la economía, o en invertir en capital humano.
Más bien, el país va como el cangrejo, económicamente hacia atrás, en vez de invertir en capital humano, lo encarcela, lo empobrece, lo destierra, y hasta lo mata en las cárceles.
La inversión extranjera es un mito, porque para vender pollos KFC se necesita contar con clientes con ingresos mayores de $500 mensuales que estén en capacidad de gastar el 5% en una sola salida familiar.
Para atraer turismo en un país donde más bien ha decrecido (en el primer trimestre de 2026 en temporada alta, el turismo disminuyó un 15%), no cuadra esa inversión, a menos que la liquidez financiera te induzca a invertir en propiedades.
La precariedad de las condiciones materiales actuales y la ausencia de una visión de progreso económico están gestando un futuro aún más dañino para los nicaragüenses.
Urge definir las prioridades orientadas al desarrollo económico con democracia.
Hay al menos ocho oportunidades para levantar a Nicaragua con un plan de modernización económica que, en el corto plazo, elevaría el ingreso per cápita de forma equitativa a más del 20% del actual.
El clan Ortega-Murillo no está en condiciones de realizar acciones de ese tipo, ya sea porque sus tiempos se acortan o porque su filosofía cleptocrática le impide hacerlo.
Por eso, la discusión sobre Nicaragua debe girar en torno a la modernización económica, al margen de los pleitos ideológicos que restan y no suman entre grupos que coinciden en el Estado de derecho democrático, el libre mercado y la inclusión social sostenible.
Una agenda para la reconstrucción de Nicaragua debe incluir estos tres pilares, y es responsabilidad de todos iniciar este proceso hoy, y no postergarlo hasta el día después de la caída del poder de la dictadura.

Opinión publicada originalmente en Confidencial
