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En Nicaragua: Acciones y no comunicados

Henry Briceño

Ninguna novedad posee las declaraciones del dictador Daniel Ortega en cuanto a la suspensión de las elecciones en Nicaragua. Desde que volvió al poder político en 2007, asesorado por cubanos, chinos e iranies, ha implementado fraudes para atornillarse en la presidencia (2011, 2016 y 2021). Hoy con la figura aberrante de copresidentes (Daniel y Rosario) han destrozado la constitución y se preparan a implementar el sistema de partido único en el país.

El régimen, con su asamblea nacional diseña leyes a su medida, profundiza excesos en materia de confiscaciones, destierros, desnacionalizaciones; violaciones, desaparecidos, extorsiones y persecución a la iglesia católica se visibiliza, aún más, con el secuestro de Monseñor Abelardo Mata. Lo inverosímil es observar cómo el mundo, supuestamente civilizado, observa esta barbarie sin mover el índice siquiera.

Cualquier país que se atreva a cuestionar mínimamente la brutalidad de la dictadura en Nicaragua la repuesta no se hace esperar con el lenguaje soez tan conocido de Rosario Murillo. La última versión ha sido la de Costa Rica. San José, desde la óptica de su democracia, criticó las declaraciones de Ortega en torno a la suspensión de las elecciones. Bastó para que la obscenidad de Murillo, disfrazada de diplomacia, hiciera acto de presencia pública.

Ante este último atropello del orteguismo Centroamérica parece despertar. Costa Rica se refirió a la acción inaceptable de Ortega, Panamá levantó su voz y Estados Unidos bien claro al igual que la Organización de Estados Americanos (OEA): “No nos cruzaremos de brazos” señala la nota norteamericana. Ojalá y que no solo se queden en comunicados condenando las atrocidades de Ortega, Murillo y resto de la pandilla delincuencial. Es hora de actuar.

Los países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) bien pueden comenzar a romper relaciones diplomáticas con la crim7nal dictadura Ortega Murillo. No actuar constituye acción de complicidad con el régimen de Managua. El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, señaló la ruta, esa misma que ya fue recorrida por gran parte de los países del área cuando la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.

En aquella ocasión -1979- Costa Rica, Panamá, Venezuela y México, entre otros, rompieron con Nicaragua. Fue la recta final de la derrota de la dictadura somocista. ¿Porque no repetir ese escenario diplomático y coadyuvar en la salvación de toda una nación? ¿O son más importantes las relaciones comerciales con la dictadura sandinista? Importante que países, amantes de la democracia, no continúen mirando hacia los laterales.

America Latina y Estados Unidos de Norteamérica tienen a una Nicaragua con presencia china insertada hasta en las marchas de Ortega y Murillo, iraníes, cubanos y por supuesto bases rusas interfiriendo comunicaciones sensibles. ¿Qué esperan? ¿Acaso siguen pensando que los nicaragüenses desarmados continuaran enfrentando al ejército, policía, aparatos de inteligencia, paramilitares y otros no menos asesinos bajo órdenes de los dictadores?

La oposición nicaragüense ha sido clara: Nada de violencia, pero ¿qué ocurre cuando los hambrientos de poder y riqueza atropellan, abusan del sentido pacifista y un mundo supuestamente civilizado indiferente a este monumental drama?  Los que disienten de la dictadura han hecho lo suyo.

Han planteado diversas hojas de rutas tendentes a la solución pacífica al conflicto sangriento creado por Ortega y Murillo desde 2007.

La respuesta, de Ortega y Murillo ha sido la violencia, incremento de la represión contra cualquier vestigio de oposición. En estas circunstancias, ya intolerables, nicaragüenses vulnerables y atropellados por la dictadura comienzan a elucubrar sobre escenarios no deseados. ¿Cuándo la violencia atropella a la oposición pacífica imponiendo cárcel, crimen, destierro, confiscaciones, extorsión y tortura, que queda? 

¿Acaso otro conflicto similar al planteado a la dictadura somocista que no entendió otro lenguaje más que el de las armas? Nadie ha querido ni quiere eso, pero, si estás claro que poco a poco te suspenden espacios para hacerte daño, ¿qué piensas? En esto último deberían reflexionar los vecinos de la dictadura y resto de América Latina amenazada por la influencia China, rusa e Iraní. Estados Unidos debería encabezar esta reflexión.

El Sistema de Integración Centroamericana (SICA) ya debería estar preparando la expulsión de Nicaragua de este importante foro. Seria inverosímil que un representante de Ortega y Murillo sea parte alguna del SICA. Los países miembros del Escudo de las Américas tendrán que brindar una contundente respuesta a la dictadura Ortega Murillo.

El tratado de libre comercio entre Republica Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos más conocido como CAFTA-DR podría enfrentar consecuencias económicas para Nicaragua.  El Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Centroamérica (AdA) que los europeos constantemente evalúan su continuidad ante la crisis sociopolítica en Nicaragua podría, también, ser afectado por la decisión dictatorial de suspender las elecciones.

Todo apuntala que la situación para la dictadura Orteguista-Murillista podría complicarse si las acciones se imponen en virtud de estériles comunicados condenando al Orteguismo que atenta contra toda una nación. No debe olvidarse que es todo un país el que ha estado sufriendo durante casi dos décadas ante los desmanes más inimaginables que recoge la historia política latinoamericana. Nicaragua demanda, urgentemente, ayuda para definir esta situación de luto, llanto, destierro e incertidumbre.