Ezequiel Molina | Enero 16, 2025
Inside Man, titulada El Plan Perfecto en español, es una película de 2006 dirigida por el connotado director de cine Spike Lee, la película trata de un complejo robo a un banco en Nueva York, que se convierte en una situación de secuestro, en el cual los ladrones disfrazan a los rehenes al igual que ellos, para que al final de la negociación con la policía, lograr salir como parte de los rehenes y así evadir la justicia.
Una trama similar a la de la película mencionada parece ser la creada por la dictadura sandinista en su interminable cadena de maldades, que no sólo afectan al ciudadano desafecto del régimen, sino que a la larga, y seguramente después de la caída de la dictadura, afectarán a quienes obedeciendo sus órdenes, cometieron y cometerán crímenes por los que tendrán que responder una vez se instale un sistema de justicia que restablezca los derechos ciudadanos consignados en todo país libre.
Aun cuando el ilícito establecimiento de la Constitución Sandinista está todavía en proceso de “apretar botones” en la también ilegal Asamblea Nacional, y todavía no “legaliza” la oficialización del paramilitarismo como tercer tentáculo asesino al servicio de Ortega y sus secuaces, fueron juramentados 2 mil 500 “policías voluntarios” en Estelí y Madriz. Esta primera juramentación de sicarios sandinistas es parte de un programa que abarca todo el país, y que culminará el 20 de febrero próximo en Bluefields; esta fuerza matonesca usará como parte de su indumentaria una capucha negra que apenas deja descubierto sus ojos, camiseta blanca, pantalón azul y botas militares.
Es evidente que dicha indumentaria, propia de cobardes que temen ser identificados y que a la vez les proporciona impunidad para cometer los crímenes encargados, no es más que un ardid sandinista para proteger a sus más pobres operadores criminales, en un primer momento para propagar temor entre la ciudadanía honrada ya que, aparentemente, nadie puede identificar a un vecino, pariente o amigo que forma parte de esta tenebrosa agrupación criminal; pero también para que cuando llegue el momento de la fuga de la cúpula asesina, estos pobres criminales, que serán abandonados a su suerte, se culpen unos a otros (paramilitares, militares y policías) de los crímenes cometidos contra la ciudadanía y causar la mayor confusión entre quienes demanden justicia.
Sólo queda recordarles a quienes están integrados a esta agrupación criminal, que la pobreza o la necesidad de un ingreso monetario no justifica ningún crimen, pero además recuerden el decir popular del nicaragüense: “todos nos conocemos”; no faltará un pariente, amigo o conocido, que ponga el dedo acusador sobre todos estos criminales. El Plan Perfecto es una quimera, es virtualmente imposible que la demanda de justicia de millones de nicaragüenses se ahogue en el olvido. Lo que si debe quedar en el olvido, en el afán de no repetirlos, son los errores cometidos en el pasado que nos han llevado a esta caótica situación.
