En Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, dos personas indetenibles en maldad. Arrebatan residencias privadas y destierran a sus dueños, confiscan empresas ajenas y atropellan hasta la soberanía de la hermana Costa Rica. Bailan y cantan cuando asesinan a sus adversarios políticos. Daniel Ortega y Rosario Murillo siempre se apoyan en recursos económicos de Nicaragua y no faltan los sicarios para hacer el “trabajo” sucio que los cobardes no se atreven a hacer.
Por estos días en Costa Rica el semáforo “siempre está en verde” para que las células criminales sandinistas, disfrazadas de “diplomáticos”, armadas y acantonadas en la embajada de Nicaragua en San José actúen. Nadie las detiene, nadie les pone obstáculo y desde el santuario “diplomático” en suelo tico se acomodan para atentar contra los exiliados y/o desterrados nicaragüenses en la otrora segura Costa Rica.
La seguridad gubernamental costarricense es precaria hacia exiliados y desterrados nicaragüense que buscan protección bajo la administración del gobierno del honorable presidente Rodrigo Chávez Robles. Pero el gobierno Chavista con su ensordecedor silencio en torno al asesinato de Roberto Samcam está dando “luz verde” a Daniel Ortega.
Ese silencio de don Rodrigo Chávez Robles lo escucha Daniel Ortega, Rosario Murillo y sus bandas de crimanales. los aires de agosto parecen decir “pueden ingresar a Costa Rica, pueden matar a quienes ustedes quieran que aquí tienen asegurado el silencio ya conocido”. La soberanía de la hermana Costa Rica está siendo vulnerada ante intereses desconocidos de los que pueden detener la insana presencia sicaria con marca ampliamente conocida de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Algo no huele bien.
Costa Rica, lamentablemente, se aísla poco a poco del sitial histórico acercándose, peligrosamente, a un espacio en donde el sicariato, tráfico de drogas activado este último por ciudadanos, aparentemente, intocables. Ya no es la Costa Rica de antes, hoy es visiblemente trastocada por una espiral de violencia que sacude la conciencia democrática de la “Suiza Centroamericana”.
Muchos nicaragüenses exiliados en Costa Rica, a diario, reciben amenazas desde Nicaragua por parte de los acusados de crímenes de lesa humanidad. Las amenazas han llegado a la acción en la hermana Costa Rica. Así se observa la cadena de crímenes perpetrados por el tentáculo criminal del orteguismo en diversos sitios de la geografía costarricense.
El más reciente y brutal es el asesinato del Ingeniero y mayor en retiro del ejército nicaragüense Roberto Samcam Ruíz. Asesinado por un sicario en la propia vivienda de la víctima al tan solo comenzar la mañana del recién pasado diecinueve de junio del corriente. Ocho disparos, sin mediar palabras, y un personaje estimado, respetado y admirado caía. Un sicario bien pagado por la dictadura Orteguista se alejó del sitio.
Ninguno de los trabajadores que estaban en la escena del crimen notaron algo, nadie ha mencionado a las cámaras de vigilancia y miles de nicaragüenses, dentro y fuera de su país, continúan interrogándose: ¿Porque las autoridades costarricenses, al momento, no han dicho una sola sílaba sobre el proceso investigativo?
¿Quién ejecutó a Roberto Samcam Ruíz? ¿Cuántos asesinos más participaron en la acción? ¿Quiénes son los autores intelectuales de este atroz asesinato? ¿lograron salir del país rumbo a las enaguas de Rosario Murillo? Escala de mando criminal: La inteligencia del ejército orteguista a cuya cabeza está el propio jefe del ejército pretoriano, Julio Cesar Avilés Castillo, el General de Brigada Leonel José Gutiérrez López, jefe de la dirección de inteligencia y contrainteligencia militar del ejército dócil ante la dictadura.
Sin duda, en la escala de mando referida, el asesinato de Roberto Samcam Ruíz, fue ordenado por Daniel Ortega y Rosario Murillo a través de su jefe de ejército Julio César Avilés Castillo, este bajó la orden a su subalterno inmediato Leonel José Gutiérrez López, quien “dio luz verde” a una célula de la dictadura orteguista que opera libremente, sin cargo diplomático, en la embajada de Nicaragua en San José. La obra macabra se realizó y San José se convulsionó.
Ya el trabajo de ubicación, reubicación, movimientos de Roberto Samcam Ruiz estaban procesados en la estructura de inteligencia que dejo montada Valdrack Jaentschke -actual canciller orteguista- en su oportunidad en la sede “diplomática” nica en San José. Todo el andamiaje maligno ante mirada indiferente y silencio ensordecedor del poder de turno.
Mientras generosa sangre nicaragüense sigue corriendo en San José la violación de soberanía costarricense no se detiene por parte del tentáculo criminal orteguista. La vecina dictadura bicéfala está exportando su dinámica sangrienta a una Costa Rica que su soberanía no merece tanto manoseo por los que desgobiernan un país mediante el terror del fusil, cárcel, confiscación, robo, destierro y crimen. Algo no está bien en Costa Rica en donde la dictadura Ortega-Murillo continúa asesinando a buenos hijos de Nicaragua amparados en un supuesto exilio seguro.
