Pedro González | 07 de agosto 2025
Hasta ahora cada vez que alguien caía en desgracia, los militantes de base del FSLN culpaban al caído. Esa persona era corrupta y la pareja presidencial estaba haciendo lo correcto, decían, o esa persona era indisciplinada. Así racionalizaban las decisiones de la pareja presidencial, dándole siempre la razón.
Pero el caso de Bayardo es diferente. Él era el único miembro de la vieja Dirección Nacional vivo que estaba con Daniel; él le dio al gobierno actual algunos de sus cuadros, que fueron, o todavía son, funcionarios importantes en el sector económico. Él fue secretario de organización del FSLN en los ochenta, viajaba a todas las regiones como organizador del partido. Antes del triunfo de 1979, era uno de los organizadores en el occidente del país, donde estaban algunas de las estructuras más fuertes del FSLN.
Y aunque el régimen actual es un régimen de fuerza, siempre buscaba tener legitimidad, y se escudaba en la bandera, en los caídos en la lucha contra el somocismo, que supuestamente estarían apoyando a Daniel (interesante porque si vemos que la mayoría de los miembros de la antigua Dirección Nacional no apoyan a Daniel, podemos decir lo mismo de los caídos; en realidad, hoy hasta Carlos Fonseca sería purgado), en el discurso revolucionario, en los cuadros históricos que los apoyaban.
Mientras se apoyaba en esos cuadros históricos, Rosario Murillo creaba sus propias estructuras, ponía sus propios cuadros para cuando se diera el momento de la transición. Ella no tiene la misma trayectoria dentro del FSLN que algunos de los militantes históricos. La caída de Bayardo se da, como ya se ha dicho, porque el traspaso de poder de Daniel a ella ya está a la vista y ella no quiere que alguien de peso le obstaculice el camino a la cima, a la presidencia, donde ella será la única que manda.
La explicación que los copresidentes le han dado a las bases, por ejemplo, vía WhatsApp, es que Bayardo se había aprovechado de su posición para enriquecerse. En otras palabras lo acusan de corrupción. Y aunque los militantes saben que la acusación de corrupción es cierta, también saben que la corrupción es endémica en el FSLN. Si cae alguien como él por corrupción, cualquiera puede caer porque todos están involucrados en la misma. La mayoría de ellos ha participado en esa corrupción.
¿Qué van a hacer entonces? ¿Se van a rebelar? Bayardo no tiene una gran base social, los militantes históricos lo conocen pero, así como él, ellos le pasaron su lealtad al “comandante y a la compañera”.
Es difícil predecir el futuro pero lo más seguro es que los militantes van a aceptar esto como han aceptado la caída en desgracia de los otros. Van a tratar de capear el golpe, mantener bajo perfil para ver si la purga no les llega a ellos. De todas maneras si los históricos se sublevaran, no cambiarían nada porque ya son viejos y no podrán enfrentarse a la policía y al ejército, que son la columna vertebral del régimen. Es más racional para ellos bajar la cabeza y seguir trabajando.
Es bueno recordar que el FSLN goza de un apoyo de como el 12% de acuerdo a la última encuesta de la CID-Gallup. El FSLN no es un partido político, ahora es fundamentalmente una empresa familiar y los dueños son el comandante y la compañera. Bayardo se olvidó de que el partido que él ayudó a forjar ya no existe. Los dueños lo despidieron,
La mayoría de los militantes actuales no tienen una sólida formación ideológica, algunos están ahí porque creen que el gobierno está haciendo algo bueno, pero un buen porcentaje está ahí porque así consigue trabajo en un país en el que la calle está dura. Esto se aplica hasta a los históricos, por eso se quedaron en el FSLN cuando este dejó de ser un partido. Todos son empleados de Rosario Murillo. Moraleja: van a obedecer a la jefa.
El caso de Lenín Cerna es diferente. Él no tiene base social en el FSLN pero sí tiene cuadros que él preparó y comandó y estos están en la inteligencia militar. Él sí tendría capacidad conspirativa y operacional. La pregunta es si Lenín a su edad está dispuesto a usar sus redes contra la pareja presidencial o si se va a dedicar a vivir sus últimos días lo mejor que pueda. Él, como la mayoría de los cuadros históricos, ahora es un hombre de dinero, y puede dedicarse a vivir una vida cómoda escondido en el exilio. (Todos ellos tienen dinero en el extranjero). Lo que él decidirá está por verse.
Así es que lo mejor es no tener muchas esperanzas de que algo grande pase. Lo más seguro es que todo seguirá igual, hasta que, por implosión o explosión, o por una combinación de las dos, el régimen colapse.
*El autor es nicaragüense.
