“Oremos para que caiga pronto el tirano Ortega, y se dé cuenta de que las brujerías de su señora no sirven para nada”, dice sacerdote mexicano

El sacerdote mexicano Eduardo Hayen Cuarón, responsable de la Dimensión de Familia de la diócesis de Ciudad Juárez, expresó a través de su cuenta de Twitter: “Oremos para que caiga pronto el tirano Ortega, y se dé cuenta de que las brujerías de su señora no sirven para nada”.

El tuit del Padre Hayen, se da luego que el sábado 20 de agosto publicara en su blog que la situación de persecución a los religiosos y laicos católicos de Nicaragua “es grave”.

El gobierno del dictador Daniel Ortega y de su esposa Rosario Murillo, como el de Ajab y Jezabel en la historia de Israel, ha sido terrible contra el Pueblo de Dios en aquel país. Desde 2006 la permanencia en el poder de Ortega –con olor a fraude– ha sido cuestionada por los obispos, y la reacción del mandatario ha sido virulenta. Se ha ensañado, sobre todo, contra monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa, secuestrándolo en el obispado junto con algunos sacerdotes, seminaristas y laicos, y después llevándolos a la cárcel. Antes había cerrado medios de comunicación católicos y había expulsado del país a las Misioneras de la Caridad de santa Teresa de Calcuta”, apuntó.

El sacerdote mexicano sostuvo que los “hermanos nicaragüenses están viviendo, en estos momentos y de manera dramática, el combate contra la soberbia del tirano”.

Por ello, invitó que desde las eucaristías se apoye con la oración a los católicos de Nicaragua, “para que defiendan su fe con valentía y a sus sacerdotes. Sean nuestros hermanos centroamericanos audaces, iracundos y alegres”.

Audaces, es decir, capaces de acometer, de resistir y soportar al tirano Ortega y a su señora –entregada por cierto a la brujería–, superando temores y obstáculos, movidos siempre por la búsqueda de victoria; orando y peleando en medio de las dificultades”, señaló.

“¡Ánimo hermanos de Nicaragua! Desde México estamos con ustedes en comunión de oración, especialmente en la Eucaristía”, concluyó.

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