Leonel Argüello Yrigoyen, médico epidemiólogo.
La picazón persistente entre los dedos, la piel blanquecina que se descama o las pequeñas grietas dolorosas son signos clásicos del pie de atleta (tinea pedis), una infección por hongos muy frecuente. Aunque suele ser leve, puede volverse crónica y recurrente si no se trata correctamente ni se controla la humedad.
¿Por qué aparecen? Los hongos prosperan en ambientes cálidos, húmedos y oscuros. El espacio entre los dedos es ideal, especialmente cuando se llevan zapatos cerrados durante muchas horas, hay sudoración excesiva (hiperhidrosis plantar), los pies no se secan bien, se camina descalzo en duchas, baños públicos o gimnasios, se padece diabetes o se tiene un sistema inmune debilitado. Los dermatofitos, el grupo más común de hongos responsables, se alimentan de la queratina (piel y uñas).
¿Es transmisible? Sí. Es contagioso por contacto directo o indirecto, como en las duchas y vestuarios, al compartir toallas, calcetines o zapatos usados por otra persona, o al estar en superficies húmedas. Los objetos personales deben ser individuales.
¿Por qué cuesta tanto eliminarlo? Porque la humedad persiste, se suspende el tratamiento antes de tiempo, el zapato queda contaminado, se extiende a las uñas, tiene enfermedades asociadas como diabetes. Aunque la piel mejore, el hongo puede seguir activo si no se completa el tratamiento.
El tratamiento en casos leves consiste en antifúngicos o anti-hongos tópicos durante 2–4 semanas, y se continúa al menos una semana después de desaparecer los síntomas. En casos persistentes, antifúngicos orales bajo supervisión médica y evaluación de las uñas si están afectadas. Siempre acompañar con medidas para mantener el pie seco.

Cómo reducir la sudoración del pie (clave para evitar recaídas), ya que la hiperhidrosis o sudoración plantar favorece la infección y su recurrencia: aplicar antitranspirantes con cloruro de aluminio por la noche, secar cuidadosamente entre los dedos, usar calcetines absorbentes y cambiarlos si se humedecen, alternar zapatos, utilizar polvo antifúngico o absorbente, y preferir calzado ventilado.
La prevención se realiza al secar bien entre los dedos, al usar sandalias o chinelas en duchas públicas, al no compartir toallas ni zapatos, al desinfectar o airear el calzado y al controlar las enfermedades crónicas.
¿Cuándo consultar al médico? Si no mejora tras 2 a 4 semanas de tratamiento, si afecta las uñas, si presenta dolor intenso o si tiene diabetes o problemas circulatorios.
Signos de urgencia que deben llevarte a buscar atención inmediata son el enrojecimiento que se expande, la hinchazón importante, pus o secreciones, la fiebre, el dolor severo y las líneas rojas ascendentes (posible celulitis). Las grietas pueden permitir la entrada de bacterias y provocar una infección secundaria.
El hongo entre los dedos no es solo una molestia superficial. Es frecuente, contagioso y recurrente si no se controla la humedad. El tratamiento debe ser completo y estar acompañado de medidas para reducir la sudoración.
