El periodista y desterrado político nicaragüense Henry Briceño afirmó este viernes 29 de agosto que, con el reciente nombramiento del comisionado general Juan Victoriano Ruiz Urbina como “co-jefe” de la Policía en Nicaragua, la dictadura Ortega-Murillo demuestra “la ineficiencia” de su consuegro el primer comisionado Francisco Díaz.
“Con esa decisión Rosario Murillo da a entender que su consuelo es ineficiente”, afirmó.
Para Briceño, la reciente doble jefatura policial refleja la improvisación y el desorden administrativo de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, cuyo hijo Maurice está casado desde el año 2010 con Blanca Díaz, hija de “Paquito”.

Briceño señaló que Victoriano Ruiz Urbina, de 44 años, llegó a la jefatura policial gracias a su juventud y servilismo político, pero carece de la experiencia que exige un cargo de esa magnitud.
“En apenas 8 o 10 años se catapultó a la cúpula policial, pero al final, cuando hay dos cabezas, siempre predomina una”, afirmó.
El periodista recordó que Francisco Díaz, consuegro de Daniel Ortega y Rosario Murillo, arrastra serios problemas de alcoholismo que lo han llevado a descuidar sus funciones.
“La Policía funciona bajo su nombre por dos razones: porque es el jefe y porque está ligado familiarmente al régimen. Ahora con Victoriano Ruiz como una especie de ‘one-two’, no se sabe cómo se administrarán las órdenes internas”, advirtió.
Briceño sostuvo que la duplicidad en el mando podría generar un dilema en los mandos intermedios y distritales.
“En algún momento los jefes de distrito se preguntarán: ¿a quién le hago caso, al nuevo o al consuegro? Eso puede afectar el sistema de patrullaje, la inteligencia policial y la operatividad misma de la institución”, afirmó.
“Ahí es donde yo digo que sí se pueden dar las contradicciones y eso puede conllevar a que aligere el proceso de la salida del consuegro de la estructura de la policía nacional, ya sea a un retiro”, añadió.
El periodista comparó la situación con un “ensayo de poder compartido” que, en su criterio, podría extenderse al Ejército.
Briceño también destacó que esta decisión irrespeta la Ley de la Policía Nacional y margina a otros oficiales con mayor experiencia y méritos para ocupar la jefatura.
“Lo que hicieron fue poner un tapón, igual que en el Ejército, cerrando el camino a quienes por ley y trayectoria podrían llegar a la cima”, expresó.
Finalmente, calificó el movimiento como un intento de Rosario Murillo por disimular la ineficiencia de Díaz y a la vez instaurar un modelo absurdo de ‘co-gobierno’, trasladado ahora a las estructuras policiales.
“Estamos frente a una dictadura que improvisa en temas tan delicados como la seguridad pública. Esto no es una finca, porque hasta los finqueros administran con orden. Aquí cambian las reglas de juego a cada rato, y los mismos policías dicen: ‘esto es un disparate, es una locura’”, concluyó.
