Por Douglas Lee | 02 octubre 2025
Octubre de 2025 marca un momento histórico para la diáspora nicaragüense. Mientras en Estados Unidos celebramos el Mes de la Herencia Hispana, en Roma se alza una voz que representa a miles de exiliados: la de Muriel Sáenz, Directora Ejecutiva de Nicaragüenses en el Mundo (NEEM, Texas), invitada al Jubileo de los Migrantes y Refugiados en el prestigioso auditorio del Augustinianum.
Este encuentro internacional, bajo el lema “Refugiados como Migrantes en Nuestra Casa Común”, reúne a líderes comunitarios, académicos y representantes de organizaciones sociales para reflexionar sobre los desafíos éticos y humanos que enfrentan los migrantes. Muriel no solo participa: ella encarna la dignidad, la memoria y la esperanza de la comunidad azul y blanco.
Una Representación que Nace del Pueblo
Muriel Sáenz es una digna representante y defensora de nuestra comunidad. Su presencia en Roma es el fruto de años de lucha, organización y compromiso. Lleva consigo el clamor de quienes han sido desterrados por la dictadura Ortega-Murillo y el anhelo de justicia, paz y democracia que vive en cada corazón nicaragüense.
No va sola. La acompañan las madres que sostienen a sus familias desde lejos, los jóvenes que estudian para honrar a su país, los trabajadores que construyen nuevas vidas sin olvidar su origen. Su voz es colectiva, tejida con los hilos de la resistencia y la fe.
El Exilio como Siembra
El exilio nicaragüense no es olvido: es siembra. Dondequiera que vamos, florecen nuestras tradiciones, nuestra música, nuestra fe y nuestro compromiso con Nicaragua. La diáspora ha aprendido a transformar el dolor en acción, la nostalgia en cultura y el silencio en voz.
Muriel representa esa transformación. En Roma, ante líderes mundiales y ante Su Santidad el Papa León XIV, llevará un mensaje que nace del alma de nuestra nación: proteger a los desterrados, acompañar el camino hacia la justicia y no olvidar a Nicaragua.
Herencia en Dos Tierras
Celebrar nuestra herencia hispana mientras alzamos la voz en Roma es un acto de doble afirmación. Somos hispanos, somos inmigrantes y somos nicaragüenses. Hemos echado raíces nuevas, pero nuestras memorias siguen floreciendo con el aroma del café de Jinotega, las procesiones de Masaya, el arte de nuestros poetas y la fuerza de nuestras comunidades.
Estar en Roma es decirle al mundo que nuestra historia no termina en el destierro: continúa en la esperanza de regresar a una Nicaragua libre y democrática.
Un Mensaje de Esperanza
A cada nicaragüense migrante le decimos:
No estás solo.
Tu esfuerzo, tu sacrificio y tu fe caminan con todos nosotros.
Aunque las fronteras nos dividan, seguimos siendo una sola nación.
Y en cada paso que damos, llevamos a Nicaragua en el corazón.
Desde NEEM reafirmamos nuestro compromiso: ser voz de los sin voz, acompañar a nuestra comunidad y mantener viva la llama de la justicia. Porque la diáspora es también un puente hacia el futuro.
