Una conversación sobre la cultura política y los desafíos de la oposición nicaragüense
En su más reciente programa, La Mesa Redonda, el periodista Sergio Marín Cornavaca conversó con el sociólogo y politólogo Juan Carlos Gutiérrez Soto, autor del artículo “Aliados o enemigos: Lectura de cultura política para la transición nicaragüense”, publicado originalmente en el medio Divergentes y reproducido por La Mesa Redonda. La entrevista abordó los principales obstáculos que enfrenta la oposición democrática en su camino hacia una posible transición en Nicaragua.
Gutiérrez Soto analizó cómo la fragmentación, la desconfianza y los liderazgos personalistas han debilitado los esfuerzos colectivos para construir una alternativa política sólida frente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Explicó que la transición democrática no ocurrirá de forma automática, sino que requiere estrategia, confianza y una cultura política madura capaz de superar los egos y las divisiones internas.
Déficit histórico de cultura política en Nicaragua
Durante la conversación, Gutiérrez destacó que Nicaragua arrastra un déficit estructural en su cultura política y organizativa, producto de décadas de dictaduras y proyectos autoritarios. Recordó que los movimientos sociales del país han tenido un desarrollo desigual, en comparación con otros procesos latinoamericanos.
Este rezago, señaló, ha impedido que los sectores democráticos logren sostener acuerdos duraderos y construyan instituciones capaces de generar confianza y legitimidad social. “Los pactos en Nicaragua han sido acuerdos de élites —dijo— sin proyectos de nación que representen a toda la sociedad”.
Pactos, desconfianza y aprendizaje de otras transiciones
El politólogo comparó la experiencia nicaragüense con las transiciones de países como Chile, España, Uruguay y Argentina, donde la clave fue la capacidad de los actores sociales para construir confianzas y proyectos inclusivos.
En Nicaragua, afirmó, la fragmentación se ha profundizado incluso en el exilio, donde grupos opositores se han visto como adversarios o enemigos, en lugar de aliados. Gutiérrez propone recuperar una visión de adversarios legítimos —no enemigos irreconciliables— que puedan coexistir dentro de un mismo proyecto democrático.
Tragar sapos: el pragmatismo necesario para avanzar
Uno de los conceptos más comentados en la entrevista fue la metáfora del “tragar sapos”, utilizada para describir la necesidad de aceptar diferencias ideológicas y trabajar junto a quienes no comparten completamente las mismas visiones políticas.
Según Gutiérrez, el reto de la oposición es reconocer que ningún sector podrá reconstruir el país en solitario. La salida democrática implica sumar voces diversas y diseñar un proyecto nacional que priorice la justicia, la dignidad humana y la reconstrucción institucional sobre los intereses de grupo.
Hacia una transición posible
El sociólogo insistió en que la transición democrática nicaragüense no será producto de un colapso repentino del régimen, sino de una construcción gradual y concertada entre distintos sectores. Para ello, considera indispensable promover un proceso de “transición íntima”: un cambio personal y colectivo que permita superar resentimientos y abrir espacios de diálogo entre quienes comparten la aspiración de una Nicaragua libre y democrática.
“La clave —afirmó— es comenzar a construir desde ya los puentes de confianza que serán necesarios cuando llegue la apertura. Las dictaduras se sostienen destruyendo esas confianzas; la democracia se construye restaurándolas”.
Contexto y mensaje final
El programa también abordó otros temas de coyuntura, como la muerte de la cantante Norma Helena Gadea, la situación de los migrantes nicaragüenses y las denuncias sobre extradiciones irregulares. La Mesa Redonda reafirmó su compromiso con el periodismo independiente, crítico y al servicio de la verdad, invitando a la audiencia a reflexionar sobre la importancia de reconstruir una cultura democrática basada en el respeto, la diversidad y la memoria histórica.
