¿Tenés medicamentos vencidos o que ya no utilizás guardados en casa? Aunque parezca un detalle menor, desechar los medicamentos de forma incorrecta puede tener consecuencias graves para el medio ambiente, los animales y la salud humana. Conocer cómo disponerlos adecuadamente es responsabilidad de todos. Para tener una idea del tamaño del problema, el Colegio de Farmacéuticos de Costa Rica declaró públicamente que en el país se distribuyen más de 130 millones de medicamentos al año, no tenemos dato para el resto de Centroamérica.
Arrojar medicamentos a la basura sin precaución, al inodoro o al desagüe puede generar múltiples problemas, entre ellos, contaminación del agua, ya que muchos componentes farmacéuticos no se eliminan por completo en las plantas de tratamiento de aguas negras y llegan a ríos, lagos y aguas subterráneas. Daño a la fauna cuando los peces, aves y otros animales ingieren restos de medicamentos, lo que afecta su desarrollo, reproducción e incluso puede provocar la muerte. Riesgos para la salud humana, pues los residuos de medicamentos pueden volver a entrar en el consumo humano a través del agua potable. Intoxicaciones accidentales en niños y mascotas por medicamentos mal desechados en la basura o en espacios abiertos. La resistencia a los antibióticos, derivada de la exposición constante del ambiente a estos, favorece la aparición de bacterias resistentes, un problema grave de salud pública a nivel mundial.
Diversos estudios han demostrado que incluso pequeñas cantidades de medicamentos en el ambiente pueden causar efectos a largo plazo, como alteraciones hormonales en animales acuáticos, pérdida de biodiversidad y posibles efectos acumulativos en la salud humana. Aunque estos impactos no siempre son visibles de inmediato, son reales y persistentes.
La forma más segura y recomendada en algunos países es desechar medicamentos es a través de programas de devolución de medicamentos en farmacias, centros de salud o autoridades locales que pueden ofrecer fechas y lugares de recolección. Algunas farmacias también facilitan sobres prepagados para devolución por correo, a veces sin costo. Una vez recolectado se usan incineradores industriales especializados que no contaminan el aire, el agua o el suelo. Estos son diferentes a los incineradores hospitalarios.
Si no hay un programa de recolección cerca y si no tienes acceso a un punto de devolución, sigue estos pasos generales, retira los medicamentos de sus envases originales, mézclalos con algo desagradable (tierra, café, arena para gatos), coloca la mezcla en un recipiente cerrado (bolsa plástica con cierre o frasco con tapa), tírala a la basura doméstica, elimina toda información personal de los envases vacíos. Nunca botar medicamentos en ríos, quebradas, letrinas o campo abierto y neutralizar el medicamento antes de desecharlo
En contextos sin sistemas formales, la educación comunitaria es clave. Centros de salud, escuelas, líderes comunitarios y organizaciones locales pueden difundir información sobre los riesgos del mal manejo de los medicamentos, organizar jornadas comunitarias de recolección, coordinar con municipalidades para manejos especiales e integrar la eliminación segura de medicamentos en programas de salud ambiental.
Desechar medicamentos correctamente, protege nuestra salud y la de nuestras familias, cuida el medio ambiente y la vida silvestre, y ayuda a prevenir problemas graves de salud pública. Cuidar cómo desechamos un medicamento es cuidar la salud de toda la comunidad. Te invito a un pequeño gesto con un gran impacto.
