La mayoría de países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) aprobó una reforma clave para destrabar la toma de decisiones del organismo, eliminando en la práctica el poder de veto que durante años permitió a la dictadura de Nicaragua bloquear acuerdos, incluida la elección del secretario general.
La decisión fue adoptada el 24 de abril de 2026 durante la reunión de cancilleres en República Dominicana, a la que Nicaragua no asistió, en un movimiento que evidencia su creciente aislamiento regional.
A partir de ahora, el sistema sustituye el requisito de “consenso” —que exigía unanimidad— por una mayoría calificada, permitiendo avanzar sin el respaldo de todos los Estados.
El canciller costarricense, Arnoldo André Tinoco, explicó que la práctica anterior derivaba de una interpretación errónea del Protocolo de Tegucigalpa, que terminó otorgando a cada país un poder de bloqueo.
“Se le daba a todos los Estados un derecho de veto que impedía el avance del sistema”, afirmó.
Con la nueva normativa, tres cuartas partes de los ocho miembros podrán aprobar decisiones, incluso sin unanimidad.
Reforma apunta al bloqueo de Managua
La medida responde a una crisis institucional prolongada dentro del SICA, marcada por los intentos del régimen de imponer candidatos afines a la Secretaría General.
Desde 2021, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha propuesto al menos trece candidaturas, la mayoría rechazadas por otros países al considerarlas politizadas o sin experiencia en integración regional.
El cargo permanece vacante desde noviembre de 2023, tras la renuncia del nicaragüense Werner Vargas Torres. Desde entonces, Managua ha mantenido bloqueada la elección, amparándose en la exigencia de consenso.
Entre los nombres impulsados figura el canciller Valdrack Jaentschke, así como otros funcionarios cercanos al régimen, sin lograr respaldo regional.
República Dominicana impulsa “modernización”
En un comunicado oficial, la Presidencia Pro Tempore del SICA, ejercida por República Dominicana, defendió la reforma como un paso hacia la modernización del organismo y la adaptación a los desafíos actuales.
El gobierno dominicano señaló que la adopción de un nuevo reglamento sobre quórum y toma de decisiones constituye “un paso decisivo” para garantizar procesos “oportunos, eficaces y continuos” dentro del sistema.
Asimismo, destacó que los Estados miembros avanzaron en una hoja de ruta para elegir al nuevo secretario general, con el objetivo de fortalecer la conducción estratégica del organismo y asegurar su continuidad institucional.
El comunicado subraya que, en un contexto internacional complejo, el SICA busca consolidarse como un espacio de coordinación política y respuesta regional, promoviendo una agenda de desarrollo sostenible, integración y cooperación entre países.
Además, se confirmó el acompañamiento técnico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en áreas como desarrollo sostenible, resiliencia climática y fortalecimiento institucional.
Nuevo escenario regional
La reforma coincide con el traspaso próximo de la presidencia pro tempore a Costa Rica, que deberá presentar en mayo una terna de candidatos para ocupar la Secretaría General a partir de agosto de 2026.
Con el cambio en las reglas, el organismo abre la puerta a elegir a su máxima autoridad sin depender del aval de Nicaragua, lo que marca un giro político dentro del sistema regional.
La ausencia de Managua en la reunión y la pérdida efectiva de su capacidad de veto reflejan un escenario en el que el resto de países apuesta por avanzar sin quedar atados a bloqueos políticos.
El SICA, creado en 1991, agrupa a Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, y enfrenta ahora el reto de recuperar su operatividad tras años de parálisis, en gran medida asociada a las tensiones con el régimen nicaragüense.
