El sociólogo y opositor nicaragüense Óscar René Vargas aseguró que las declaraciones de su hijo, Joaquín Ernesto Vargas Zamora, sobre la vivienda familiar confiscada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo constituyen un intento de legitimar el despojo de su propiedad.
La reacción de Vargas se produjo luego de que su hijo reconociera públicamente, en una carta pública en redes sociales –en respuesta a una nota periodística del medio DIVERGENTES–, que gestionó ante la Procuraduría General de la República (PGR) la potestad sobre el inmueble ubicado en Colonial Los Robles, en Managua, donde actualmente funciona el restaurante El Chamol Pinolero.

En la misiva, Joaquín Vargas sostiene que acudió a la PGR porque existía un procedimiento para regularizar la situación de personas que mantenían vínculos de uso o posesión sobre inmuebles decomisados. Además, argumentó que nació y creció en esa vivienda, por lo que considera que tenía un vínculo legítimo con la propiedad.
Consultado por La Mesa Redonda, Óscar René Vargas respondió que ese argumento ya había sido abordado por un abogado en la nota de Divergentes, que afirma que “un bien decomisado no se puede reclamar por ser familia”.
“Sobre su segunda pregunta. Esa está respondida en el texto que leíste. Opinión de un abogado”, expresó el sociólogo al ser consultado sobre el argumento de su hijo de que la vivienda le pertenece por su historia familiar.

Respecto a si considera que las acciones de su hijo buscan legitimar una confiscación ejecutada por el régimen, Vargas fue categórico.
“Es obvio que tratan de una confiscación”, respondió.
El caso ha reabierto el debate sobre la legalidad de las confiscaciones ejecutadas contra opositores nicaragüenses.
La controversia también pone de relieve el impacto que las confiscaciones han tenido en familias nicaragüenses, donde las divisiones políticas han trascendido el ámbito público y alcanzado las relaciones personales y patrimoniales.
