Henry Briceño
Afirma Rosario Murillo y Daniel Ortega que la Insurrección Cívica del 19 de abril del 2018 fue un intento “Golpe de Estado”, de ahí la narrativa dictatorial de “golpistas”. Veamos…
¿Qué es un golpe de estado?, “Es la toma repentina e ilegal del poder político por parte de un grupo militar, político o rebelde, que destituye por la fuerza al gobierno establecido. Para que tenga éxito, necesita apoyo dentro de las esferas de poder del Estado, como las fuerzas armadas…”
Esta definición es buena que la conozcan los fanáticos del Orteguismo que aún se empecinan en llamar a los autoconvocados de la Insurrección Cívica “golpistas”. Espero que esta falsa narrativa de la dictadura quede aclarada por el bien de la historia y para el buen conocimiento de los que repiten como loros el falso discurso de la pareja dictatorial. Conclusión: Jamás se ha dado un intento golpe de estado por tanto no existen golpistas.
Si acaso, durante la Insurrección cívica del 19 de abril, aparecieron armas en manos de autoconvocados en Jinotepe, pues, se estaría pensando que estas fueron facilitadas por el general Julio César Avilés Castillo. Hemos de recordar que muchos de los insurreccionados fueron amigos cercanos del jefe del ejército. Habría que preguntarle al Generalito Avilés nacido y criado en Jinotepe.
En cuanto a los supuestos policías o paramilitares muertos por armas de fuego durante ese hecho histórico vale la pena recordar a la dictadura y a sus fanáticos lo siguiente: Apenas comenzaron algunos brotes de lo que sería la Insurrección Cívica del 19 de abril la guardia orteguista se dio a la tarea de robarle armas de cacería, pistolas y/o revólveres a honrados ciudadanos. Estos miles de armas ligeras estaban registrados, según ley 520, ante las instancias policiales.
La mayor parte de esas armas fueron robadas a sus dueños las cuales eran para cuido de empresas, negocios pequeños, medianos o bien seguridad personal. Por tanto, ninguna escopeta u otra quedó en manos de civiles. Esas armas decomisadas y jamás devueltas a sus dueños fueron usadas, entre otras de guerra, para asesinar a casi medio millar de honrados ciudadanos.
Ante la bestialidad de la dictadura, si todas las armas registradas legalmente ante la policía nacional hubiesen llegado a manos de los autoconvocados lógico pensar que Nicaragua hoy estaría gozando de una auténtica paz sin Ortega, Murillo, Moreno, Avilés, Diaz y tantos otros cuyas manos están manchadas de sangre santa. la dictadura no estaría haciendo daños al pueblo nicaragüense.
Una rápida anécdota: La policía orteguista -teniente Sánchez- me robó una escopeta calibre 12 la cual estaba registrada a mi nombre. Esta bella arma, para cuido de los negocios familiares, durante la Insurrección del 19 de abril fue usada, públicamente, por el comisionado Alejandro Picón, jefe policial de San Rafael del Sur. Le gustó tanto la escopeta que en estado de ebriedad “la repiqueteo” en una gallera del poblado. Eso provocó su “baja”.
Los centenares de asesinados, en su mayoría jóvenes, durante la “Operación Limpieza” ordenada por Daniel Ortega y Rosario Murillo y fielmente dirigida por Fidel Moreno, Ejército, Policía, alcaldes orteguistas, exmiembros del Ministerio del Interior y otros no menos indeseables ases7nos del pueblo.
De lo anterior se desprende que la población civil autoconvocada del 19 de abril no tuvo opción de obtener arma de fuego alguna. Por otro lado, siendo la Insurrección Cívica del 19 de abril del 2018 una acción espontánea y no planificada, menos dirigida militar o políticamente por organización alguna, se descarta la posibilidad que policías y paramilitares hayan sido balaceados por actores del “19 de abril”.
Si resultaron, durante la Insurrección Cívica de Abril, una veintena, según la dictadura mentirosa, de policías y paramilitares muertos por arma de fuego, sin duda fue debido al desorden que provocaron civiles armados por la dictadura que carecían de experiencia en el manejo de armas.
Otro elemento que podría haber incidido en la supuesta muerte de estos paramilitares y policías fue la forma desordenada en que ingresaron a las ciudades insurreccionadas al peso de la noche o madrugada. Recordemos que Ortega y Murillo habían ordenado suspender el fluido eléctrico, según ellos, para facilitar el ingreso de paramilitares, policías y miembros del ejército portando armas de grueso calibre.
La forma brutal y desordenado que ingresaron a Jinotepe más de 3 mil armados, paramilitares en su mayoría. Las ráfagas de las armas de guerra en esas manos irresponsables bajo la negra madrugada, podría haber provocado bajas entre la multitud de hienas que cayeron hambrientas de sangr7 sobre no más de 300 autoconvocados desarmados.
Lo confirmado por el grupo de expertos de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) e instituciones de Derechos Humanos es que la “Operación Limpieza” ordenada por Rosario Murillo y Daniel Ortega, durante la Insurrección Cívica del 19 de abril, dejó a su paso 355 nicaragüenses asesinados por armas de guerra, en su mayoría con disparo en la cabeza, cuello; nuca, corazón y garganta. Muy propio de expertos francotiradores del ejército Orteguista.
