Debido a un accidente en el baño de su residencia, en el palacio de Alvorada, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva tuvo que cancelar su participación en la reunión de los BRICS que se celebra en Kazán (Rusia).
Leonardo Trevisan, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de San Pablo ESPM, dijo al diario O Estado de São Paulo que “en el formato propuesto, Rusia y China quieren presentar una visión muy unida contra el mundo occidental. El apretón de manos de Lula con Putin generaría fuertes tensiones con Washington. No es el momento”.
Sin embargo, no sólo la foto con el presidente ruso —con quien Lula no se ha reunido desde que inició su tercer mandato— podría haber creado problemas. Los dos presidentes hablaron por teléfono durante unos 20 minutos el martes, pero no se filtraron detalles sobre los temas de la conversación.
Fuentes en Brasilia dijeron a Infobae que es Venezuela la “papa caliente” de Brasil en la reunión de los BRICS, un bochorno que viene desde que Nicolás Maduro no respetó el voto de sus conciudadanos el pasado 28 de julio y se autoproclamó ganador sin presentar ningún acta electoral.
En los últimos días, la prensa brasileña ha hecho hincapié en el supuesto veto de Brasil a la adhesión de Venezuela y Nicaragua a los BRICS. Sin embargo, en una entrevista concedida al sitio de noticias G1, el asesor de política exterior de Lula, Celso Amorim, nunca mencionó el nombre de Venezuela.
Cuando se le preguntó sobre un posible veto a la entrada de Caracas, Amorim se limitó a decir que Brasil quiere que los BRICS sean “un grupo con peso para formar un mundo más multipolar y pacífico”. Para él, “la entrada de algunos países, como Turquía, que está cerca de los conflictos en Oriente Medio y puede ser un actor importante en la búsqueda de la paz, sin duda contribuye a ello”.
Amorim concluyó diciendo que “la entrada de otros países contribuye menos”.
El lunes, en una entrevista con CNN Brasil, cuando se le preguntó si Brasil apoyaba la entrada de Venezuela, Amorim dijo: “Creo que tenemos que proceder despacio. No tiene sentido llenarse de países, de lo contrario pronto crearemos un nuevo G-7″, dijo.
El caso de Nicaragua
El único país sobre el que el asesor de Lula fue explícito fue Nicaragua. “Brasil no puede aceptar su entrada porque Nicaragua fue ofensiva”.
Las relaciones entre ambos países se agriaron en agosto por causa de Venezuela después que Daniel Ortega dirigiéndose a Lula en la última cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) le dijo “si quieres que te respete, respeta la victoria del presidente Nicolás Maduro y no andes allí arrastrado” y le recordó “los escándalos, Lava Jato”, añadiendo que los suyos “aparentemente no eran gobiernos muy limpios”.
Posteriormente, el martes, algunos periódicos brasileños publicaron la noticia de que, gracias al veto del presidente brasileño, tanto Venezuela como Nicaragua fueron retirados de la lista de nuevos candidatos.
Sin embargo, siempre el martes, unas declaraciones del portavoz de Putin, Dmitry Peskov, revelaron otro escenario. En una rueda de prensa, Peskov afirmó que “el tema de la ampliación de los BRICS no está en la agenda”.
Actualmente, unos 30 países están interesados en formar parte del grupo, entre ellos Venezuela y Nicaragua. Peskov también explicó que, por ahora, el Kremlin no aceptará nuevos miembros de pleno derecho, pero sí admitirá nuevos estados asociados.
Jamil Chade, en UOL, escribió que “Venezuela aparece entre los países con apoyo significativo en la carrera para ingresar al BRICS, aunque entre los candidatos latinoamericanos, Cuba lleva la delantera”.
Por lo tanto, la ausencia de Lula en Kazán, más allá de su veto, permitió a Brasil no abordar el tema directamente, sobre todo porque Maduro estaba presente en la cumbre rusa.
En las últimas semanas, la relación entre ambos presidentes ha vivido episodios contradictorios. Lula y Amorim pidieron larga pero inútilmente al dictador venezolano, tras las elecciones venezolanas, que presentara los registros electorales, pero no desautorizaron a Maduro.
Como explica el analista Oliver Stuenkel en el diario O Estado de São Paulo, “los BRICS se enfrentan a crecientes divisiones internas. Países como China, Rusia e Irán intentan convertir el bloque en una coalición contra Occidente.
Por otro lado, Brasil e India prefieren utilizar los BRICS como una herramienta para reformar el actual orden mundial sin enfrentarse directamente a él, al tiempo que mantienen lazos tanto con Estados Unidos y Europa como con China y Rusia”.
Para Stuenkel, “esta diferencia se manifiesta no sólo en las conversaciones entre bastidores, sino también cuando se compara la retórica de sus líderes: mientras Rusia ve a los BRICS en una relación antagónica con el G7, el presidente Lula subraya a menudo que los BRICS no están “contra nadie””.
Queda por ver qué ocurrirá en los próximos meses. Brasil recibe hoy el relevo de Rusia para liderar el bloque a partir de enero de 2025 y durante un año.
Lula dijo en su discurso que el lema de la presidencia brasileña será “fortalecer la cooperación en el Sur global para una gobernanza más inclusiva y sostenible”. También añadió que los objetivos incluyen un “compromiso con un mundo multipolar y con relaciones menos asimétricas entre los países”.
*Con Infobae
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