La economía costarricense ha amanecido este martes con una nueva sacudida que pone en jaque la supervivencia de miles de empleos. El tipo de cambio ha caído hasta los ₡454, un nivel que la Cámara de Industrias y los exportadores de la zona norte y el Caribe califican de «insostenible».
A pesar de las advertencias, el Banco Central de Costa Rica mantiene su postura de no intervención agresiva, argumentando una estabilidad de precios que, según los productores, se está construyendo sobre las ruinas de la competitividad nacional.
El economista Gerardo Corrales ha sido enfático hoy al denunciar que este «Súper Colón» es un fenómeno artificial alimentado por ingresos de capital que no benefician al trabajador de a pie. Según Corrales, la implicación es devastadora: mientras los insumos y salarios siguen subiendo en colones, los ingresos de quienes venden sus productos al exterior se evaporan.
Es importante reconocer que el sector agrícola, motor de vida para la comunidad tica rural, está operando a pérdida, lo que anticipa una ola de despidos masivos si el equipo económico de la presidenta electa Laura Fernández no presenta un plan de choque cambiario inmediatamente después de asumir el poder el próximo 8 de mayo.
