La situación de los presos políticos en Nicaragua fue expuesta ante autoridades y organizaciones internacionales durante una conferencia celebrada en el Senado de los Estados Unidos, donde el opositor nicaragüense Félix Maradiaga llamó a fortalecer la presión internacional para lograr su liberación y apoyar a sus familias.
Maradiaga, presidente de la Fundación para la Libertad y miembro del partido Ruta del Cambio, participó en la Transatlantic Conference on Hostage-Taking and Arbitrary Detention, organizada por el McCain Institute.
El evento reunió a actores políticos y defensores de derechos humanos que trabajan en la protección de personas detenidas arbitrariamente o perseguidas por regímenes autoritarios.
Durante su intervención en un panel dedicado a la cooperación transatlántica, el opositor nicaragüense denunció la persistencia de la represión bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y pidió mayor articulación internacional para enfrentar los abusos contra los derechos humanos.
Maradiaga enfatizó la urgencia de mantener la atención global sobre la situación de los presos políticos nicaragüenses y sus familias, quienes —según dijo— también enfrentan consecuencias directas de la represión.
“Ningún preso político debe enfrentar solo la crueldad de una dictadura, y ninguna familia debe quedar abandonada a su suerte”, expresó durante el foro.
El opositor señaló que la persecución política en Nicaragua no se limita a quienes son encarcelados, sino que también afecta a sus familiares, quienes sufren vigilancia, hostigamiento, exilio forzado y dificultades económicas.
“El caso de Nicaragua nos ha mostrado con dolor que la persecución no se detiene en la celda: también castiga a las madres, a los hijos, a las esposas y a los hermanos”, afirmó.
En ese contexto, Maradiaga propuso la creación de un protocolo internacional de asistencia para las familias de presos políticos, que incluya protección, apoyo legal, acompañamiento humanitario y asistencia psicológica desde el momento en que ocurre una detención arbitraria.
Asimismo, destacó la importancia del reciente informe del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de Naciones Unidas, que documenta prácticas de represión transnacional, incluyendo vigilancia, persecución y acoso contra nicaragüenses tanto dentro del país como en el exilio.
La conferencia contó con la participación del senador estadounidense Peter Welch y del enviado especial presidencial John Coale, además de representantes del Departamento de Estado de los Estados Unidos y diversas organizaciones internacionales de derechos humanos.
El encuentro incluyó sesiones dedicadas al papel de las comunidades de fe, los mecanismos internacionales de protección, la rendición de cuentas por violaciones a los derechos humanos y la recuperación de las víctimas de detenciones arbitrarias.
“Cuando una dictadura encarcela a un demócrata, intenta encarcelar también a su familia”, afirmó Maradiaga. “Nuestra respuesta debe ser clara: frente a la represión, la solidaridad también debe organizarse”.
