“¿Qué es mejor?”, preguntó mi amigo Frank Pride. “¿Ser un amante de la vida, un trabajador eléctrico que cumple con las normas, alguien que realmente valora a su familia?”, o —continúa— “¿ser un trabajador complaciente, alguien que toma atajos, un distraído y sabelotodo del trabajo en líneas eléctricas?”
El punto es que demasiados trabajadores eléctricos están resultando heridos o muriendo en el trabajo. ¿Por qué? ¿Por qué? Para ilustrar mejor la situación, el Censo de Lesiones Ocupacionales Fatales 2021 publicado por la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. (BLS, por sus siglas en inglés) registró 5,190 lesiones mortales ese año. De ellas, los instaladores y reparadores de líneas eléctricas tuvieron una tasa de 22 muertes por cada 100,000 trabajadores. Si estimamos que hay aproximadamente un millón de trabajadores de líneas o eléctricos en EE. UU., ¡calculamos 220 muertes en un solo año! ¡Dios mío!
Otro dato: la BLS informa que al menos una vez por semana ocurre un incidente de arco eléctrico que lesiona gravemente a un trabajador eléctrico en los EE. UU. ¿Cuántas familias, amistades y compañeros de trabajo se ven afectados por estas lesiones ocupacionales, eventos que cambian vidas o muertes? ¿Podrían prevenirse? ¿Cómo?
Un estudio publicado en noviembre de 2022 en el Journal of Occupational and Environmental Medicine, titulado “Examen de los factores que contribuyen a las muertes en los oficios eléctricos por contacto con electricidad”, analizó dos décadas de registros de OSHA sobre muertes laborales por contactos eléctricos. Este estudio concluye que “las prácticas de trabajo inseguras promovidas por la gerencia y el mal mantenimiento del equipo siguen siendo los mayores contribuyentes a las muertes en los oficios eléctricos”. ¡Una acusación seria!
Entonces, ¿qué hacer para evitar que algunas de estas muertes ocurran? ¿Por qué no ser un “fanático de la seguridad”?
Todos sabemos que estas muertes ocurren por incidentes, no por “accidentes”. ¿Son los incidentes prevenibles? Está bien entendido que errar es humano; desviarse es humano; las personas son falibles. Sin embargo, existen comportamientos y condiciones laborales que influyen enormemente en la probabilidad de errores e incidentes. Entre las trampas y precursores de error se encuentran:
orgullo personal,
actitud de “terminar el trabajo cueste lo que cueste”,
sensación de invulnerabilidad (“eso no me pasa a mí”),
“Siempre lo he hecho así”,
pensar que nada malo ocurrirá,
presión de tiempo,
distracciones e interrupciones,
condiciones inesperadas en campo,
actitud insegura,
complacencia,
falta de conocimiento o experiencia,
entre otras.
Entonces, ¿por qué no usar regularmente las siguientes herramientas de desempeño humano para reducir la probabilidad de incidentes y, por ende, de muertes laborales?
Técnicas para prevenir errores (prácticalas):
Cumplimiento de procedimientos
Seguí las especificaciones. ¿Son claras para vos? ¿Las entendés?
Detente cuando no estés seguro
No improvisés. ¡Podría ser tu último error! Mejor hacé preguntas.
Verificación independiente
Pedile a un compañero que confirme que lo estás haciendo bien.
Comunicación en tres vías
¿Entendiste lo que el capataz te pidió? Repetí lo que dijo, esperá a que lo confirme y luego repetilo de nuevo. ¡Excelente práctica!
Reuniones de trabajo (antes y después)
¿Participás activamente?
¿Tenés una actitud cuestionadora?
¿Podés identificar los peligros y cómo mitigarlos?
¿Estás completamente seguro?
Atención a los detalles
¿Estás concentrado en la tarea?
¿Tu mente está en el trabajo?
¿Entendés los detalles específicos?
STAR
Stop – Think – Act – Review
(Detenerse, Pensar, Actuar, Revisar)
¡Tiempo fuera!
¿Alguna vez has pedido un “Time Out” por preocupación de seguridad?
¿No? ¿Por qué no?
Hacelo si es necesario: puede salvar tu vida o evitar una lesión.
Trampas y precursores de error
Estate atento a ellos. Son peligros reales.
Por favor, desacelerá. Pensá antes de actuar. No tratés de ser un héroe.
Convertite en un fanático de la seguridad. Tu pareja, tus hijos, tus hermanos, tu familia y tus amigos merecen nada menos.
Sobre el autor
Luis Ortega, CUSP, es escritor independiente sobre seguridad ocupacional y temas técnicos relacionados.
Actualmente es Director de Seguridad para IBEW Local 3 (NYC).
Ha trabajado como Especialista en Seguridad en Northline Utilities LLC, en Nueva York.
Es experto en OSHA, NESC y otras entidades de seguridad.
Se jubiló de Consolidated Edison Company of New York tras 30 años de carrera.
Posee un Certificado Técnico en Ingeniería Eléctrica de Power Technologies, Inc. y un título de Ingeniería Civil de CCNY.
