El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó el martes un mensaje sin precedentes a la cúpula militar, a la que instó a “vigilar al enemigo interno” y prepararse para una “guerra desde dentro” del país.
En un discurso de más de una hora ante 800 generales, almirantes y comandantes reunidos en la base de los Marines en Quantico (Virginia), el mandatario prometió “resucitar el espíritu guerrero” de las Fuerzas Armadas y les advirtió que el despliegue de la Guardia Nacional en las ciudades es “una de las tareas más importantes en esta nueva etapa”.
La reunión fue convocada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien anunció un giro radical en la doctrina militar estadounidense: volver a los “valores de antaño”, eliminando políticas de diversidad e inclusión, así como restricciones en las reglas de combate.
“El ejército se dedica a matar y romper cosas”, afirmó Hegseth, al justificar el fin de los estándares que buscaban prevenir crímenes de guerra.
Durante su intervención, Trump atacó a la “izquierda lunática” y a los “gobernadores demócratas estúpidos”, comparándose con George Washington y Abraham Lincoln al defender el uso del Ejército contra lo que calificó como “plaga interna” y “enemigo doméstico”.
“Estados Unidos está siendo invadido desde dentro. Es más difícil que un enemigo extranjero, porque no llevan uniforme”, afirmó.
El mandatario también defendió los recientes despidos de altos mandos militares —entre ellos el jefe del Estado Mayor, el de la Armada y el de la Guardia Costera— y adelantó que no dudará en apartar a cualquier oficial que no cumpla con su visión.
Las declaraciones representan una escalada inédita en la historia reciente del país, con un presidente que busca transformar a las Fuerzas Armadas en un instrumento para reprimir la disidencia interna, en medio de un clima político y social cada vez más polarizado.
