Una filtración masiva revela que desde las oficinas de Televisa Chapultepec opera un equipo secreto dedicado a fabricar noticias falsas, atacar rivales políticos y proteger intereses empresariales. El equipo, conocido como “Palomar”, estuvo activo entre 2018 y 2024 y actuó con respaldo de altos ejecutivos y vínculos en la Suprema Corte.
Una nueva filtración de más de 5 terabytes de documentos, chats, videos y estrategias, en poder de Aristegui Noticias, ha dejado al descubierto una operación encubierta dentro de Televisa, la televisora más influyente de habla hispana.
La investigación, titulada “Televisa Leaks | La fábrica de mentiras, manipulación y guerra sucia”, expone la existencia de un grupo clandestino autodenominado “Palomar”, supuestamente encargado de fabricar campañas de desinformación para atacar a personajes políticos, empresarios, medios de comunicación mexicanos e incluso ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
La investigación afirma que el grupo, integrado por empleados de Televisa y de la firma Metrics to Index, operó durante seis años bajo la supervisión directa de Javier Tejado Dondé, alto ejecutivo de la televisora, y reportaba a los más altos niveles de la empresa, incluidos Alfonso de Angoitia, Bernardo Gómez y en su momento, Emilio Azcárraga Jean. Este último dejó la presidencia de la empresa en 2024, tras una investigación en Estados Unidos por presunta corrupción relacionada con los derechos de transmisión de los mundiales de fútbol.
La filtración incluye evidencia de campañas negras contra figuras como Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego, Carmen Aristegui, Layda Sansores, así como ministros de la Corte y líderes políticos de diversas corrientes. También revela que el grupo “Palomar” fue pieza clave para impulsar la imagen de Arturo Zaldívar antes y durante su presidencia en la SCJN, incluso cuando se produjeron contenidos financiados con recursos públicos pero cuyos derechos quedaron en manos privadas.
Entre los hallazgos más preocupantes se encuentra la fabricación de videos, audios y chats falsos, el uso de bots y perfiles apócrifos para viralizar contenido, y el involucramiento de funcionarios del Poder Judicial Federal en estas operaciones.
Dos empleados de la SCJN, Francisco José Rullán Gutiérrez y Mariana Rocío Franco Rodríguez, trabajaban simultáneamente en la Dirección de Comunicación Social de la Corte y en el “Palomar”, bajo las órdenes de Tejado Dondé.
Los documentos filtrados muestran un modus operandi sofisticado y jerárquico: reuniones tipo “war room” para definir objetivos, ejecución de contenidos por redactores, diseñadores y científicos de datos, y difusión masiva a través de redes operadas por Metrics.
Los blancos variaban según conveniencias empresariales, políticas o económicas, y las campañas podían atacar o beneficiar tanto a personajes del oficialismo como de la oposición.
La información también evidencia que Tejado Dondé aprovechaba la estructura clandestina para beneficio personal: columnas firmadas por él en El Universal eran redactadas por empleados del “Palomar” y promocionadas con bots y campañas pagadas. La red de desinformación servía, además, para generar influencia política, evitar regulaciones gubernamentales e infiltrar instancias clave del Estado.
El escándalo revive el fantasma de la manipulación mediática desde las cúpulas de poder, ahora sustentado con miles de archivos que prueban la existencia de una maquinaria dedicada a fabricar percepciones, destruir reputaciones y distorsionar la verdad.
En palabras de un integrante del equipo cuando surgió el temor de una posible filtración: “tiene evidencia como para hundirnos a todos”. Esa evidencia ya es pública y marca el inicio de una de las revelaciones más graves en la historia reciente de los medios de comunicación en México.
