Joven con autismo logra bachillerarse y sueña seguir preparándose con una carrera técnica

*Por Voces en Libertad

Fernando Vásquez tiene 25 años, es originario de Managua y uno de sus grandes logros ha sido culminar la secundaria, a pesar de su diagnóstico médico. 

Fernando Vásquez Gómez es un joven diagnosticado con autismo. Su mamá lo describe con habilidades espectaculares y dice que es amante de la cultura, amistoso y respetuoso. Como todo joven se ha trazado muchas metas entre esas culminar una carrera técnica ya sea en computación o idiomas y gracias a su esfuerzo podría lograrlo. 

En el camino nos hemos encontrado con grandes barreras, la mayor de ellas es la aceptación en el sistema educativo, enfrentar los temores, pese a la existencia del concepto inclusión en Nicaragua no se valida. Desde sus primeros años nos ha tocado ser persistentes hasta que le dieron la oportunidad de estudiar y ahora va a culminar su secundaria”, relató Alma Nubia Gómez, madre del joven.

El trastorno del espectro autista o TEA es un trastorno del desarrollo que se caracteriza por dos tipos de comportamientos inusuales: déficits en la comunicación y las habilidades sociales, y comportamientos restringidos o repetitivos”, detalla la página especializada Child Mind Institute. 

El autismo está dentro de las llamadas “discapacidades invisibles”, pues a diferencia de las motoras y visuales, el niño, niña, adolescente o joven que tiene esta condición es más propenso a ser señalado o criticado, debido a que las personas no tienen la misma sensibilidad porque su condición no se identifica tan fácilmente, por lo que la aceptación, tolerancia y respeto a sus derechos son más complicadas de conseguir en la sociedad.

Fernando te dice claramente que quiere ir a la universidad y que, además, sea de prestigio -dice su mamá mientras sonríe ante la exigencia de su hijo- pero lamentablemente el sistema educativo no está preparado para recibir a mi hijo. Él sabe leer pero su misma condición le impide hacerlo en público, por lo que hemos optado por carreras técnicas en dónde él pueda sentirse realizado”, expresó Alma Nubia.

Historia que inspira

Zephania Chacón de 17 años, estudiante de quinto año del Instituto Nacional Cristóbal Colón (INCC), debía presentar un estudio monográfico para poder bachillerarse y asegura que Fernando fue su inspiración. Su monografía se basó en un análisis profundo sobre el autismo y la integración en la sociedad de las personas que son diagnosticadas con esta condición. 

De igual forma, su amigo ha influido para definir su carrera profesional y optó por la carrera de medicina, para profundizar más en el estudio y atención de estos casos.

Fernando es mi amigo, lo conocí mientras vivía en Managua, él asistía junto a mi hermano a terapias para mejorar su condición de vida. Sus cualidades y actitud positiva, a pesar de su diagnóstico, son de ejemplo para mi aprendizaje, reconociendo que los límites están en la persona y no en un diagnóstico. Realizar este trabajo me confirmó mi decisión de ingresar a la universidad a estudiar medicina”, dijo la estudiante con determinación.

Otro de los objetivos del estudio hecho por Zephania fue sensibilizar a la comunidad educativa sobre la aceptación de las personas con discapacidad y respetar su derecho a estudiar: “en mi trabajo identifiqué las barreras y falta de acceso que hay para este grupo de la población, hay prejuicios y rechazo, pero cuando hay personas sensibilizadas se puede apoyar a los jóvenes con discapacidad que tienen una meta definida y no se dejan arrebatar sus sueños” recalcó Chacón, quien concluyó sus estudios con excelencia académica.

Casa Esperanza, centro de terapia y apoyo a niños con autismo

En Bluefields existe un sitio de atención a niños y niñas diagnosticados con TEA. Acá hay personal capacitado para el apoyo en la estimulación temprana, que es vital para su desarrollo.

Se atienden a niños con diferentes tipos de discapacidad con el objetivo de influir en su evolución y avances, a pesar de las limitaciones que puedan tener”, explicó Mara Barnutty, fisioterapeuta y responsable de Casa Esperanza.

Cada niño o niña que llega a este centro es evaluado, se le da seguimiento de manera individual y, según Barntty, uno de los mayores desafíos es que los padres acepten la discapacidad. “Tienen que aceptar la discapacidad de su hijo porque si no lo hacen, no hay manera que lo ayuden. Este es un desafío, pero cuando se supera esta barrera el trabajo se hace más fácil, porque ayuda al niño en la casa y éste va aprendiendo y avanzando más”.

Un día para sensibilizar sobre la discapacidad

Este viernes 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el cual fue declarado en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El objetivo de esta fecha es promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidades en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural.

“A medida que el mundo se recupera de la pandemia, debemos asegurarnos de que las aspiraciones y los derechos de las personas con discapacidad se incluyan y se tengan en cuenta en un mundo pos-COVID-19 que sea inclusivo, accesible y sostenible. Esta visión solo se logrará si se consulta activamente a las personas con discapacidad y a las organizaciones que las representan”, refirió sobre esta fecha António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas. 

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