¿Logrará Nicaragua la reactivación de la economía, luego de 3 años de recesión?

*Por Expediente Público

En los últimos meses del 2020, el gobierno de Nicaragua consiguió un total US$610.04 millones —equivalente aproximadamente a C$1,208.3 millones— en concepto de desembolsos por préstamos externos como respuesta a la exacerbación de la crisis humanitaria y financiera del país por los efectos de la Covid-19 y los huracanes Eta y Iota. De acuerdo a la información oficial este año al Presupuesto General de la República (PGR 2021) se le inyectará un 25 % más de lo aprobado que apunta a “reactivar la economía”, sin embargo, economistas consultados afirman que realmente se registrará un “ligero crecimiento”.

Aun está pendiente de que el Ministerio de Hacienda y Crédito Público envíe a la Asamblea Legislativa una propuesta de reforma para incorporar en el Presupuesto 2021, el total de los recursos de emergencia facilitados con organismos financieros.

La pandemia del coronavirus y los estragos que ocasionaron los dos huracanes en el territorio en 2020, dieron la estocada final a la economía en recesión que arrastra Nicaragua desde abril 2018, con el estallido de la crisis sociopolítica. A pesar de las pérdidas materiales los acontecimientos incidieron para que el gobierno de Daniel Ortega, al no contar con la capacidad de cubrir con sus ingresos internos el gasto total —de al menos los US$742 millones—, por los daños de los ciclones logrará acceder a préstamos y donaciones extranjeras.

Un análisis realizado por Expediente Público a los informes de liquidación del Presupuesto General de la República de 2016 a 2020, detalla que entre los últimos cuatro años el gobierno de Nicaragua ha recibido casi un 60% menos en concepto de donaciones externas, es decir, la ayuda internacional ha mermado al pasar de los años como consecuencia de la presión política y económica que continúa ejerciendo la comunidad internacional, principalmente el gobierno de Estados Unidos, por las sistemáticas violaciones a los derechos humanos de los nicaragüenses.

Las autoridades del Banco Central de Nicaragua (BCN) reiteraron esta semana sus estimaciones de que el país centroamericano se encamina a la recuperación de entre 2.5% y 3.5% de crecimiento económico, y se dejará atrás tres años de recesión. El impulso lo darían los préstamos externos para la emergencia sanitaria y los daños por los dos huracanes.

El análisis de Expediente Público al presupuesto estatal y economistas independientes, ponen en duda que se cumplan las metas del Gobierno, puesto si bien la cooperación de recursos de emergencia generaría una leve mejoría entre 0.5% y 2%, pero no una reactivación completa.

Pesada deuda pública

Nicaragua continúa acumulando mayor deuda externa. Según, la información presupuestaria analizada por Expediente Público los créditos han crecido en los últimos cuatro años en un 18%. Solo en 2020, Nicaragua accedió en total a cinco préstamos sustanciales con cuatro organismos internacionales, dirigidos a hacerle frente a la pandemia de la Covid-19, que doblegó la economía a nivel mundial.

Desde 2018, los organismos financieros no le aprobaban nuevos empréstitos a Nicaragua debido a la presión de gobiernos como Estados Unido por la represión a las protestas sociales. Sin embargo, la crisis sanitaria y los huracanes resultaron una “suerte” para el gobierno de Daniel Ortega. Son cuatro organismos multilaterales que le abrieron la chequera: el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE); el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). La deuda global adquirida ronda los US$610.04 millones, alrededor de unos 1,208.3 millones de córdobas.

Los mayores prestamistas son el BCIE, BID y BM, quienes brindan más del 85% del total de nuevos préstamos en 2020. A ellos se suma el financiamiento del FMI, lo que sorprendió puesto que desde el 2011 ese organismo no facilitaba recursos frescos a Nicaragua, tras concluir el acuerdo financiero que mantuvo desde 2007.

Para este año, según los cálculos oficiales del PGR 2021, se espera en concepto de financiamiento externo neto, un total de C$3,564 millones y otros C$1,534 millones en concepto de donaciones.

La economista Sucely Donis, investigadora del área macrofiscal del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), señala que “el uso creciente de financiamiento, sin una mejora considerable de los ingresos propios, ha hecho que el saldo de la deuda pública del gobierno de Nicaragua crezca considerablemente, al punto que para 2021 bajo las cifras actuales se superen los valores críticos aceptables —250%, que es considerado como el límite— y alcancen situaciones vulnerables, según lo recomendado por las Instituciones Financieras Internacion ales (IFI)”.

En base a lo anterior, Icefi proyecta que la deuda total en 2021, alcanzarían 267.6% en Nicaragua, lo cual significa una presión a la sanidad de las finanzas estatales.

Aumento de C$20.000 millones 

El 18 de enero de 2021, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, informó que el PGR de este aumentará 25 % con el fin de “reactivar” la economía, tras tres años de profunda represión. El Presupuesto aprobado por el Parlamento fue por un gasto total de C$81,528.81 millones y de ingreso total por C$80,671.20 millones.

La inyección adicional de recursos externos hará que el PGR suba a C$101 mil millones, -unos US$588 mil—, que entrarían al gasto público del país.

“Desde el punto de vista fiscal, si habíamos presupuestado 81 mil millones en octubre (2020), creemos que tenemos las condiciones para que crezcan los recursos internos y la cantidad de recursos que hemos movilizado para la reactivación vinculado a la pandemia y algunos recursos que hemos comenzado a gestionar, creemos que un buen número sería crecer el 25% más el gasto. La idea es poder alcanzar unos 101 mil millones, que es una cifra relevante para la reactivación de la economía”, sostuvo Acosta, sancionado el 22 de mayo del 2020, por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por supuesta corrupción y por orientar la política de represión en contra del sector empresarial privado.

De acuerdo al análisis de Expediente Público, el 25 % de incremento al PGR 2021 conlleva a un aumento del gasto total parecido solamente con lo que se registró en el año 2003, cuando se percibió un aumento del 27.67% respecto al año anterior.

En ese período, durante el gobierno de Enrique Bolaños, el país centroamericano venía arrastrando tres caídas consecutivas de su economía: en 2002 el PIB creció 0.8% y en 2003 alcanzó el 2.5%, según el Banco Central de Nicaragua (BCN).

Acosta, ministro de Hacienda, dijo que ya tienen disponibles US$250 millones en efectivo, como parte de los más de US$966 millones que lograron contratar en préstamos en 2020 —unos C$31,810 millones—, que son dirigidos a programas de inversión pública para lograr el dinamismo de la economía que tanto pregonan.

El titular de Hacienda precisó que la inversión pública es “apuntando a la continuidad de los proyectos, del bienestar de nuestro pueblo, en la calidad de proyectos de carreteras, agua, cartera de energía y la calidad en el sistema de producción”.

Solo el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) espera elevar su cartera de US$ 277 millones a más de US$371 millones.

El total de gasto aprobado para este año es de C$81,528.80 millones (unos 232.9 millones de dólares), un 3.44% menos respecto al presupuesto reformado en 2020.

Presupuesto 2021 era “inviable y muy austero”

Aunque el Gobierno estima un crecimiento económico de hasta el 3.5% para 2021, como efecto de los fondo externos adicionales, los analistas afirman que los desembolsos en estos momentos se convierten en “salvavidas”, que van amortiguar que el Producto Interno Bruto (PIB) no continúe cayendo negativamente como se ha registrado en los últimos tres años.

También, advierten los especialistas que bajo las condiciones con las que accedió Nicaragua a los préstamos externos, no se podrá “reactivar” por completo el dinamismo de la economía.

La exministra de Comercio y diputada liberal (opositora), Azucena Castillo, explicó que el PGR aprobado era “inviable”, debido a que “estaba desfinanciado completamente y no iba a resultar. Ese presupuesto de ingreso, y ahora la llegada de fondos de ayuda humanitaria que han sido muy fuertes, probablemente van a responder a los problemas”.

A criterio de Donis, economista de Icefi, el gasto original en el PGR de este año es “muy austero”, en relación a la magnitud del daño a la economía por pandemia, y la necesidad de inversión pública para resarcir las enormes pérdidas en infraestructura por los huracanes.

Según la analista, el PGR 2021 “apenas alcanza un 18.7% del PIB, siendo el más bajo desde 2015 (18.3% del PIB)”.

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