La libertad religiosa en América Latina “ha empeorado sensiblemente”, y Nicaragua destaca como uno de los casos “más graves” por el ataque sistemático del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra líderes, instituciones y comunidades religiosas, según el nuevo informe de la fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), presentado este martes en Roma.
El documento, que analiza la situación entre enero de 2023 y diciembre de 2024, advierte que el 64,7 % de la población mundial, es decir, más de 5.400 millones de personas, vive en países donde se vulnera la libertad religiosa. En 62 de los 196 países evaluados se registran violaciones sistemáticas, y en el 75 % de ellos la situación se ha deteriorado respecto al informe anterior.
Nicaragua, “un caso particularmente grave”
En el caso de Nicaragua, el informe documenta una “persecución abierta y criminalización de la Iglesia”, con políticas estatales que buscan someter o eliminar la presencia pública de las instituciones religiosas.
“El régimen de Ortega ha intensificado la represión contra la Iglesia: los grupos religiosos han perdido la personalidad jurídica, el culto público ha sido prohibido y las procesiones canceladas. Religiosos y laicos han sido arrestados, exiliados o privados de la ciudadanía, mientras que organizaciones caritativas han sido cerradas y bienes eclesiásticos confiscados”, señala el documento.
La fundación subraya que desde 2007, cuando Daniel Ortega regresó al poder, Nicaragua vive una ofensiva ideológica y estructural contra la Iglesia católica y otras confesiones críticas con el régimen.
Entre las medidas más recientes destacan la expulsión de obispos, sacerdotes y misioneros, la confiscación de propiedades, la revocación de nacionalidades a religiosos y la prohibición de celebraciones litúrgicas públicas.
El informe compara el modelo de represión religiosa en Nicaragua con el implementado en Cuba, por el uso de leyes antiterroristas contra clérigos, la vigilancia policial de templos y el control del registro de organizaciones religiosas.
“Cooptación o represión”
Según el análisis de ACN, los regímenes autoritarios de América Latina —entre ellos Nicaragua y Venezuela— han seguido una misma estrategia: intentar primero la cooptación de las Iglesias y, cuando fracasa, recurrir a la represión directa.
El texto cita como ejemplos la denegación de visas y permisos de residencia a clérigos extranjeros, el monitoreo de homilías y la acusación de traición contra líderes religiosos, lo que ha derivado en expropiaciones de escuelas y hospitales administrados por comunidades de fe.
En Nicaragua, nuevas leyes han permitido al Estado revocar la nacionalidad de personas consideradas “traidoras”, imponer restricciones severas a organizaciones benéficas y religiosas y someterlas a vigilancia política y control de la cooperación internacional, reduciendo al mínimo su autonomía.
Un fenómeno global
El informe de ACN clasifica a 24 países —entre ellos China, Irán, Eritrea y Nicaragua— como naciones donde se vulnera de forma grave y recurrente la libertad religiosa, afectando a unos 4.100 millones de personas.
Además, 38 países presentan situaciones de discriminación religiosa, donde 1.300 millones de personas enfrentan obstáculos legales o sociales para practicar su fe.
La fundación concluye que el autoritarismo estatal es hoy la principal amenaza a la libertad religiosa: “En regímenes como China, Irán, Eritrea y Nicaragua, el Estado reprime la religión mediante vigilancia exhaustiva, normas restrictivas y la criminalización del disenso religioso”.
Durante la presentación del informe en Roma, ACN lanzó una campaña global de recogida de firmas bajo el lema “Protege el Derecho a Creer: Un Llamado Mundial por la Libertad Religiosa”, con el fin de visibilizar la persecución que viven millones de creyentes en todo el mundo.
