Mientras las pantallas oficiales del régimen en Nicaragua proyectan gráficos de una economía «robusta» y un «pleno empleo» que envidiarían potencias mundiales, la realidad en los mercados y hogares del país cuenta una historia radicalmente distinta: la de una «Economía del Malestar».
En la edición del programa La Mesa Redonda de hoy lunes, el economista Marco Aurelio Peña Morales explicó los hallazgos del último informe del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM). La conclusión es demoledora: Nicaragua vive una macroeconomía de espejismo, donde las cifras macro están diseñadas para satisfacer a organismos internacionales, mientras el ciudadano de a pie sobrevive, a duras penas come.
El plato vacío en el país agrícola
Uno de los puntos más alarmantes expuestos por Peña es la paradoja alimentaria. Entre 2021 y 2025, el costo de los alimentos en Nicaragua se disparó un 33.5%. «Nicaragua es un país donde lo básico se ha vuelto impagable», señaló el experto. A pesar de ser una nación con vocación agrícola, la intervención estatal arbitraria y la falta de libertades económicas han provocado que el salario promedio nominal apenas cubra una fracción de la canasta básica, obligando a las familias a realizar «malabares financieros» o depender enteramente de las remesas para no caer en la desnutrición.
La trampa del «Pleno Empleo»
Peña Morales fue enfático al desmentir las cifras de ocupación del Banco Central. Lo que el régimen vende como «pleno empleo» es, en realidad, una trampa de desempleo encubierto. Ante la falta de inversión que genere puestos de trabajo formales —la cual presenta un rezago de 10 años—, el nicaragüense se ve empujado a la informalidad precaria o al exilio. «No hay más empleo; hay más gente huyendo y más gente sobreviviendo en la informalidad», sentenció el economista.
El futuro bajo presión
El informe de CETCAM también advierte sobre las tensiones geoeconómicas. Ante el posible endurecimiento de aranceles por parte de Estados Unidos y la inminente revisión del DR-CAFTA, el régimen apuesta por un «romance» con China que, según Peña, amenaza con convertir a Nicaragua en una economía de enclave, donde se entregan recursos naturales (como el 10% del territorio en concesiones mineras) a cambio de un auxilio político que no se traduce en bienestar para la población.
Peña Morales concluyó con una advertencia urgente: sin instituciones democráticas y seguridad jurídica, la economía nicaragüense seguirá siendo un barco que hace agua, sostenido únicamente por el sacrificio de los migrantes y sus remesas, mientras el espejismo oficial se resquebraja ante la realidad del hambre.
Una Plutocracia en la cumbre del malestar
Por su parte, el periodista Marín Cornavaca en su conclusión final calificó el sistema actual como una «plutocracia cleptómana». Según el análisis, el entorno institucional de Nicaragua no solo es deficiente, sino que está articulado para el enriquecimiento de una élite compuesta por la familia dictatorial, la denominada «Chayoburguesía» y las cúpulas represivas, quienes capturan la riqueza nacional mientras el país se hunde en los índices de corrupción, ocupando el puesto 175 de 181 a nivel global.
