El fraile dominico español nacionalizado nicaragüense Rafael Aragón y el profesor indígena excarcelado Gabriel Putoy, ambos exiliados en Costa Rica, cuestionaron desde París lo que consideran una falta de coherencia de Estados Unidos y la Unión Europea frente a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Durante una entrevista con la agencia EFE, Aragón criticó que mientras algunos gobiernos occidentales imponen sanciones o emiten pronunciamientos sobre derechos humanos, continúan manteniendo relaciones económicas o diplomáticas con Managua.
“Estados Unidos aplica sanciones por un lado, pero por el otro le compra oro (…) mientras que la Unión Europea hace declaraciones sobre derechos humanos, pero mantiene relaciones”, afirmó el religioso, expulsado de Nicaragua en 2023 tras décadas de labor pastoral en el país.
Aragón y Putoy realizan una gira por Europa —que ha incluido España y Francia— con el objetivo de visibilizar la crisis nicaragüense, denunciar la represión y exponer el impacto del exilio forzado.
Piden más presión internacional sobre Managua
El sacerdote consideró que una eventual caída de la dictadura no dependería de acciones militares externas, sino de una presión económica internacional sostenida.
“No creo que Estados Unidos vaya a actuar. No le interesa mucho Nicaragua”, sostuvo Aragón, quien opinó que el mecanismo más efectivo sería generar condiciones de presión económica capaces de debilitar al régimen.
Sin embargo, reconoció que organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional continúan reportando estabilidad macroeconómica en Nicaragua.
Por su parte, Putoy señaló que cualquier respaldo internacional debe respetar la autodeterminación del país.
“Sería bueno un apoyo de Estados Unidos, pero que al final seamos los nicaragüenses quienes decidamos quién debe gobernar”, expresó.
El profesor indígena recordó además el historial de influencia estadounidense en Nicaragua durante el siglo XX y advirtió sobre repetir dinámicas externas en procesos políticos internos.
Exilio, apatridia y separación familiar
Gabriel Putoy fue encarcelado tras participar en las protestas de 2018 y posteriormente salió al exilio hacia Costa Rica. Hoy permanece separado de sus hijos, mientras la madre de ellos reside en Estados Unidos.
Además, figura entre los centenares de nicaragüenses despojados de su nacionalidad por la dictadura, por lo que actualmente viaja con documentación de refugiado emitida por Costa Rica.
“El dolor más grande fue enterarme cuatro meses después de la muerte de mi padre. Yo no me quiero morir en el exilio; quiero volver”, relató.
Señalan fragmentación del movimiento opositor en el exilio
Aunque aclararon que no representan estructuras políticas partidarias, ambos exiliados lamentaron la dispersión de sectores críticos a la dictadura fuera de Nicaragua.
Aragón afirmó que existe debilitamiento y fragmentación entre grupos opositores distribuidos entre Costa Rica, España y Estados Unidos, situación que, según dijo, se agravó tras el asesinato del exmilitar nicaragüense Roberto Samcam en Costa Rica en 2025.
El religioso también cuestionó la ausencia de pronunciamientos más contundentes desde el Vaticano sobre la situación nicaragüense y reiteró su interés en sostener un encuentro con el papa León XIV para exponer la realidad de persecución religiosa y política que denuncia ocurre en Nicaragua.
Para ambos exiliados, el objetivo principal sigue siendo el mismo: mantener visible la crisis nicaragüense en medio de conflictos internacionales que han desplazado la atención sobre el país.
