Con un salario mínimo promedio de apenas 257 dólares mensuales, Nicaragua figura entre los países con las remuneraciones más bajas de América Latina, muy por debajo de economías vecinas como Costa Rica, Panamá y Honduras, según un ranking regional divulgado por Bloomberg Línea.
El informe, elaborado con datos oficiales y el tipo de cambio vigente al 19 de junio de 2026, ubica a Nicaragua en el cuarto lugar entre los países con el salario mínimo más bajo de la región, únicamente por encima de Venezuela, Cuba y Argentina.
De acuerdo con la clasificación, el salario mínimo promedio en Nicaragua asciende a 9.237,86 córdobas, equivalentes a 257 dólares mensuales.
La diferencia con otros países centroamericanos es considerable. Costa Rica encabeza el ranking regional con un salario mínimo de 821 dólares, seguido de Panamá con 706 dólares y Honduras con un promedio de 557 dólares.
Incluso Guatemala registra salarios mínimos de entre 479 y 557 dólares, dependiendo del sector económico, mientras que El Salvador oscila entre 272 y 408 dólares.
Nicaragua supera solo a tres países
En el listado de los salarios mínimos más bajos de América Latina, Venezuela ocupa el último lugar con apenas 0,21 dólares mensuales, seguida de Cuba con 3 dólares y Argentina con 251 dólares.
Nicaragua aparece inmediatamente después con 257 dólares, situándose por debajo de Brasil (314 dólares), Perú (333 dólares), Bolivia (334 dólares) y Ecuador (482 dólares).

Amplia brecha con Costa Rica
La comparación con Costa Rica evidencia la diferencia en el poder adquisitivo entre ambos países.
Mientras un trabajador costarricense que recibe el salario mínimo percibe 821 dólares al mes, un trabajador nicaragüense obtiene apenas 257 dólares, es decir, 564 dólares menos.
Esto significa que el salario mínimo costarricense supera en más de tres veces al promedio nicaragüense.
Bloomberg Línea señala que, aunque varios países realizaron ajustes salariales durante 2026 para enfrentar la inflación y recuperar poder adquisitivo, las diferencias entre las economías latinoamericanas siguen siendo marcadas.
El estudio advierte además que un aumento nominal del salario mínimo no siempre representa una mejora real para los trabajadores, debido al impacto de la inflación, el elevado nivel de informalidad laboral y las diferencias de productividad entre los países.
