Alex Hernández, activista político, exiliado nicaragüense y becario del programa de becas de Expediente Abierto, ofreció un análisis profundo sobre la situación actual en Nicaragua, los fracasos de la oposición y la necesidad de aprender de los errores del pasado. A lo largo de una entrevista con La Mesa Redonda, Hernández compartió sus experiencias y observaciones sobre la lucha por la democracia en su país.
Hernández, quien ha participado en varias organizaciones opositoras, desde la Unidad Nacional hasta la Coalición Nacional y más recientemente Monteverde, enfatizó que el problema no radica en intentar unirse, sino en la falta de aprendizajes de fracasos anteriores.
“En estos seis años he pasado por diversos experimentos que han fracasado de la misma manera. Lo malo no es que fracasen, lo malo sería no intentarlo por lo menos”, afirmó.
El activista también destacó que muchos de los nuevos movimientos opositores están replicando las mismas dinámicas que llevaron a fracasos pasados.
“Hay que considerar qué cosas hemos replicado, y qué no hemos hecho, porque si te has dado cuenta, los resultados que han tenido estos procesos, es que han llegado al mismo destino, se quedan en nada, se eludan en el tiempo y resurgen después con otro nombre, aplicando exactamente las mismas dinámicas que lo llevó a fracasar en los intentos anteriores”, comentó. Este ciclo, según él, debe romperse para que la oposición realmente avance.
Hernández hizo análisis histórico, remontándose más de un siglo para estudiar momentos de unidad en Nicaragua. Habló del “pacto providencial” y cómo, en situaciones de crisis, la intervención de actores externos ha sido crucial para lograr un consenso. Sin embargo, advirtió que estas unificaciones a menudo surgen “casi en el borde del colapso”.
Hernández señaló que la historia de Nicaragua está marcada por pactos que, aunque han resuelto conflictos inmediatos, han dejado de lado la justicia y la reparación de las víctimas.
Polarización en la oposición
Al abordar la actual polarización de la oposición, Hernández identificó dos extremos irreconciliables que complican la unidad.
“Este enfrentamiento que hay hoy, que es muy severo principalmente y que ha llegado a crear extremos en ambas partes, extremas izquierdas, extremas derechas, con aparentes posiciones irreconciliables, es lo que mantiene hasta el día de hoy la dinámica de trabajo sumamente limitada de todos aquellos procesos que hoy se están desarrollando”, dijo.
“Hay un excesivo recelo por parte de una comunidad que está bastante localizada y focalizada en ciertos territorios, tanto en el exilio como en Nicaragua, que se han dedicado única y exclusivamente a torpedear todo y absolutamente todo proceso o intento de oposición organizada que surge en el país”, añadió.
El activista llamó a reconocer que, aunque la mayoría de los actores políticos coinciden en la necesidad de salir de la dictadura, la falta de voluntad para trabajar juntos impide avanzar.
“Creo que entre todos los actores políticos coincidimos que tenemos que salir de la dictadura, el gran ‘pero’ aquí es que a diferencia del 89, 90 cuando se estaba forjando esto, hay extremos que no tienen la voluntad mínima y necesaria de trabajar con el otro… eso nos pone a una distancia bastante considerable como para que Nicaragua logre ver una entidad que aglomere a todo el espectro de ideología política en el país”, recalcó.
Hernández subrayó la necesidad de abordar la justicia y la reconciliación como elementos fundamentales para la construcción de un futuro democrático en Nicaragua.
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