En una reciente entrevista con La Mesa Redonda, el analista político, sociólogo y economista nicaragüense Oscar René Vargas exploró los posibles escenarios de poder y sucesión dinástica en Nicaragua entre Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Vargas destacó que, si no hay cambios significativos en la dinámica interna del orteguismo, es probable que Daniel Ortega continúe siendo el “candidato presidencial” del partido FLSN, con Murillo como “vicepresidenta”.
El sociólogo señala que dentro del orteguismo existen dos corrientes: una leal a Daniel Ortega y otra que podría alinearse con Murillo. Si esta última logra imponerse, podría abrir la puerta a que ella misma aspire a la presidencia de Nicaragua.
“Si no hay ningún cambio político, Ortega será el candidato; la Chayo vicepresidenta y el chigüín (Laureano Ortega) presidente la Asamblea Nacional. Si la Chayo logra imponerse, yo la veo de presidenta, no a Daniel de vicepresidente, entonces ahí juega (Gustavo) Porras, para que el hijo (Laureano) sea el presidente de la Asamblea”, declaró Vargas.
Sin embargo, el futuro político de la dictadura también depende de los hijos de Ortega y Murillo, quienes deben decidir a qué corriente apoyan. Esta falta de claridad dentro de la familia dictatorial podría acentuar la inestabilidad del régimen.
“Murillo está trabajando para que la sucesión sea el escenario principal y que sea ella la sucesora. La pregunta es, los hijos están apuntando a cuál escenario dentro del orteguismo: al escenario de su papá o el escenario de su mamá”, cuestionó Vargas.
Un Ejército “sometido”
El analista también aborda el estado actual del Ejército, señalando que está sometido a la cúpula del poder, lo que refleja una debilidad institucional. La cúpula militar busca preservar su propia existencia, lo que lleva a un uso oportunista del poder.
El Ejército “está sometido a la cúpula, porque también esto les afecta a ellos sus propios intereses. Yo estoy de acuerdo con lo que lo que dice Roberto Samcam, que el Ejército es camaleónico porque busca su conveniencia como institución, preservar su institución y ellos han aprovechado la debilidad de Ortega y Murillo”, indicó.
“Cuál es la debilidad de Ortega y Murillo, que necesitan al Ejército y para tenerlos contentos al Ejército le tienen que dar regalitos, los regalos son que le dan propiedades, para que acumulen más fuerza y para tener contacto más a la oficialidad. Pero eso significa debilidad, por eso están sometidos, no dominados, se someten por conveniencia”, añadió.
Oscar René Vargas señala que, aunque la dictadura de Ortega y Murillo enfrenta desafíos internos y externos significativos, el futuro del país sigue siendo incierto.
El papel de la oposición
La falta de unidad entre la oposición y las contradicciones internas dentro del orteguismo dificultan la predicción de un cambio político inminente. Sin embargo, el creciente descontento y las fisuras en el poder podrían allanar el camino para una transformación en Nicaragua, aunque no necesariamente hacia un régimen democrático.
“Los errores políticos de la dictadura son más grandes de lo que pensamos, y ese es un factor importante para acelerar el proceso de implosión que hay; pero también una de las ventajas de la dictadura, es la falta de unidad, de un con un programa mínimo de la mayoría de la oposición del país, que su fuerza está en la división de la disidencia”, afirmó Vargas.
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