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Sergio Marín Cornavaca y su análisis de la sociedad nicaragüense a partir de la muerte de Humberto Ortega

Sergio Marín Cornavaca
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El periodista Sergio Marín Cornavaca, director de La Mesa Redonda, ha compartido su análisis y reflexión crítica tras la reciente muerte del general retirado y exjefe del Ejército de Nicaragua, Humberto Ortega Saavedra, hermano del dictador Daniel Ortega Saavedra.

En su programa “La Mesa Redonda” que se transmite a través de YouTube, Marín exploró las diversas reacciones y la compleja figura de Humberto Ortega, resaltando las luces y sombras de su legado en Nicaragua.

Marín abordó la polarización que surgió tras la muerte del general (r) Ortega. Mientras algunos destacaron los crímenes atribuidos a su rol durante la Revolución Sandinista, otros prefirieron evaluar su contribución a la estabilidad y profesionalización del Ejército durante la transición democrática en los años 90.

Marín enfatizó que Humberto Ortega, como tantos otros personajes históricos, no puede ser definido solo por un aspecto de su vida.

A partir de la desaparición física de quien en vida fuera Humberto Ortega Saavedra se han dado una serie de reacciones de diferentes grupos, unos ponderando o poniendo sobre relieve el pasado de lleno de crímenes de lesa humanidad -según ellos- de Humberto Ortega. Otros han sido sumamente ponderados, sumamente ecuánimes, equilibrados, haciendo un análisis reflexivo sobre el papel de ese personaje histórico”, dijo.

Humberto Ortega es de esos personajes históricos que tienen obviamente luces y sombras, y no es nuestro afán hacer una defensa de Humberto Ortega ni mucho menos, pero sí, aportarles un una reflexión profunda del hecho de esas reacciones”, añadió.

Se confirma que los nicaragüenses estamos profundamente enfermos desde el punto de vista de las emociones y de los sentimientos, y que no estamos aportando nada para el futuro de miles de jóvenes que tarde o temprano van a hacerse cargo del destino de nuestro país como nación, si acaso sobrevivimos; porque digo si acaso sobrevivimos, porque el mundo está cambiando muy vertiginosamente y esos cambios muchas veces no son perceptibles”, continuó.

En un marco teórico basado en los estudios del politólogo Emilio Álvarez Montalbán, el periodista Sergio Marín Cornavaca subrayó cuatro características de la cultura política nicaragüense: la heteronomía, la desconfianza, la exclusión y el sentido mágico de la vida.

Según Marín, estos rasgos siguen definiendo las relaciones sociales y políticas en el país, y son factores clave para entender las divisiones actuales. Mencionó las reacciones de Pedro Joaquín Chamorro, Javier Meléndez, Enrique Sáenz, Francisco Larios y otros más.

La primera reflexión que hago es, sobre la acción caínesca de Daniel Ortega Saavedra y según algunos medios se encuentra sumamente deprimido porque ha reflexionado sobre la muerte de su hermano. Para qué deprimirse sobre un acto que lo signa. Y qué tragedia la del pueblo de Nicaragua que la más alta magistratura de la nación, que es la presidencia de la República, están reflejando un profundo odio a sus familiares más cercanos… Ahí está el abrazo de un hermano que mata a otro hermano. Cómo un hombre alcanza la primera magistratura de la nación, es capaz de matar a su propio hermano”, cuestionó Marín.

Añadió: “Ahora voy a la otra (Rosario Murillo), una mujer a la cual toda la sociedad le está echando la culpa de haber dado la orden de sustraer de su casa a su cuñado, de confinarlo sin aparatos de comunicación, es decir casa por cárcel; y después con una crisis médica ser llevado a un hospital mantenerlo en aislamiento hasta el deceso de Humberto”.

El periodista hizo una profunda reflexión sobre los patrones y antecedentes de violencia de los dictadores contra su propia familia, que a la vez se reflejan en la sociedad.

Han aflorados los odios en contra de Humberto Ortega y las actitudes ponderadas de otros, pero no hemos hecho la reflexión profunda de lo que significa que, en la primera magistratura de la nación hayan dos personajes como estos (Rosario y Daniel) que hayan sido capaz de todo”, comentó.

Doña Rosario fue capaz de exiliar a su hija Zoilamérica con lujo de violencia, si ustedes leyeran el testimonio, la entrevista que da a nuestros colegas periodistas de la plataforma Divergentes, sobre los métodos que su señora madre utiliza fundamentalmente en contra de las mujeres, y las revelaciones que hace sobre ese asunto donde claramente dice que ella cree que esa crueldad y esa maldad que genera doña Rosario es producto de la misma crueldad y maldad que ella recibió en su infancia”, dijo.

Uno se pregunta cómo es posible que Nicaragua tenga a estas dos personas decidiendo sobre la vida de millones de personas, es una historia que se repite, porque guardando las diferencias, que las hay, con otros personajes, como los que pertenecieron al clan de la familia Somoza. Uno se pregunta, qué tenemos los nicaragüenses que producimos este tipo personajes, no se han hecho la pregunta, por qué tenemos a estos gobernantes, por qué tuvimos a los otros gobernantes?”, examinó.

Esta crueldad que ha sido ejercida por Daniel y Rosario en contra de sus propios familiares no tiene nombre. Cuántos violadores calladitos, solapados, cuántos abuelos, cuántos padres han hecho abuso sexual de sus hijas, de sus sobrinas, de sus nietas, queremos ocultarlo; ahí hay Daniel Ortega en potencia. Y cuántas Rosarios Murillos tenemos en los hogares nicaragüenses, autoritarias, prepotentes”, agregó Marín.

En ese sentido, destacó que según los estudios más avanzados en psicología, “estas personas que son abusadoras, violadoras; es porque ellas mismas han sido en algún momento violentados y abusados. Si eso es así, este ciclo se va a seguir repitiendo y van a salir de nuestros hogares hacer funcionarios públicos con estas mismas prácticas y todo por mantenernos calladitos”.

El periodista subrayó la necesidad de superar el ciclo de violencia y odio que, según él, ha perpetuado las dictaduras en Nicaragua.

La idea es dejar sobre este tapete un proceso de reflexión profunda sobre lo que estamos produciendo en términos de nación y en términos de pueblo. En cada hogar nicaragüense hay tragedia, hay alguien que perteneció a la diversidad sexual y fue orillado, fue mancillado, humillado, porque los tenemos en el seno de nuestras propias familias; porque también utilizamos la discriminación económica, porque ya el pariente que resulta de una mejor posición económica, ya discrimina y ve por encima del hombro a su pariente más pobre. Entonces no hay solidaridad, no hay confianza, no hay empatía y por lo tanto no hay felicidad”, analizó.

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