César Santos, investigador de Expediente Abierto, hizo este jueves un análisis profundo sobre el impacto de las inversiones chinas en Nicaragua, en el marco del Tratado de Libre Comercio con el gigante asiático. Durante una entrevista con La Mesa Redonda, Santos evaluó las implicaciones comerciales, sociales y económicas de estas inversiones.
El experto mencionó cómo el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua ha facilitado la entrada de capital e inversiones chinas, especialmente en sectores como la minería, infraestructura y comercio.
César Santos señaló que aunque estas inversiones pueden parecer una oportunidad, generan una serie de desbalances comerciales que favorecen de manera desproporcionada a China.
“Nicaragua busca a China como otros países lo han hecho, para abrir su mercado de exportaciones. Sin embargo, la capacidad exportadora de nuestros países en Centroamérica y el resto de América Latina, es considerablemente menor a la capacidad exportadora de China”, dijo Santos.
A esto se suma que “el propio mercado chino es extremadamente cerrado porque precisamente ellos esperan hacer en cuanto a su producción autosuficientes”.
“Las exportaciones de otros países son realmente ínfimas en muchos sectores, salvo en ciertas materias primas que necesitan para consumo propio y que no se pueden encontrar en territorio chino… Los balances comerciales tanto de Nicaragua, como de Costa Rica, como incluso de Panamá, son sumamente desfavorables para los países de nuestro continente. Esto crea pues naturalmente un desbalance enorme a favor de China, mientras que nosotros importamos muchísimos productos de ellos por sumas cuantiosas; ellos importan muy poco”, explicó.
Santos resaltó que en el periodo entre 2018 y 2022, Nicaragua exportó solo 85 millones de dólares a China, mientras que las importaciones desde el gigante asiático alcanzaron los 3.700 millones de dólares, afectando gravemente a la producción y los empleos locales.
Santos también mencionó la llegada masiva de tiendas chinas a Nicaragua, que están desplazando a pequeños comerciantes locales. Destacó que esta situación genera un “shock chino”, que podría incrementar la tasa de desempleo en el país centroamericano al sustituir productos nacionales por importaciones chinas de bajo costo.
“Productos de mercados chino están invadiendo nuestros propios mercados en contra de la producción propia, esto conlleva naturalmente a lo que los gringos llamaron en algún momento el ‘shock chino’, es decir a la pérdida masiva de empleos locales, sobre todo en el terreno de la manufactura a favor de la importación de productos chinos”, sostuvo.
“La principal preocupación para la sociedad nicaragüense debería estar en eso, la pérdida potencial de miles empleos, incluso decir que millones, y desde luego el desplazamiento de los productores locales por los productos chinos”, advirtió.
Concesiones mineras a empresas chinas
Además, se abordó el impacto de las concesiones mineras otorgadas a empresas chinas en más de 222 mil hectáreas del territorio nicaragüense, especialmente en la región del Caribe.
Según Santos, este tipo de inversiones en la minería, que ya se han visto en otros países de América Latina, como Perú y Chile, representan una clara estrategia de China para controlar recursos naturales sin generar empleo local ni aportar valor agregado a las economías de la región.
“La llegada de China a América Latina como inversor, está precisamente orientada por intereses extractivistas y fundamentalmente mineros”, afirmó.
“China sí tiene la mirada muy puesta en los minerales de América Latina, tanto en metales como cobre, aluminio y hierro para extraerlos sin generar ningún valor agregado en nuestros países, ni para generar empleo, pues que por lo general los trabajadores en esas minas son todos chinos”, agregó.
Además, el experto subrayó sobre cómo China ha utilizado no solo la economía, sino también la tecnología, como la red 5G, para expandir su influencia en Nicaragua y otros países de América Latina. Y advirtió sobre los riesgos que estas relaciones con China implican, tanto a nivel económico como geopolítico.
“China como toda potencia, tiene intereses hegemónicos y tiene intereses por cubrir tanto sus necesidades como por expandir su influencia a nivel global. En América Latina mencioné el tema de los minerales, pero desde luego hay otras muchas áreas en las cuales China opera; y aspira precisamente primero, a contrarrestar la influencia de Estados Unidos que es su principal rival comercial y estratégico, y por otro lado también ampliar su área de influencia a través de ciertas inversiones estratégicas”, anotó el experto.
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