Una mujer nicaragüense figura entre los diez sospechosos a los que el Juzgado Penal del I Circuito Judicial de San José, Costa Rica, impuso prisión preventiva por su presunta participación en una célula del Tren de Aragua, una red criminal transnacional dedicada a la trata de personas con fines de explotación sexual.
Se trata de una mujer de apellidos López Carraza, a quien el tribunal ordenó seis meses de prisión preventiva, mientras que a los otros nueve imputados —todos hombres venezolanos— se les impuso un año de reclusión preventiva.
Los acusados fueron detenidos el martes 15 de julio durante una operación simultánea en San José, Jacó y Alajuela.
La investigación, liderada por la Fiscalía Adjunta contra la Trata de Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes, reveló que esta red captaba mujeres en situación de vulnerabilidad en sus países de origen, las trasladaba a Costa Rica con promesas engañosas, y luego las sometía a explotación sexual mediante amenazas, control psicológico y deudas forzadas.
Durante los allanamientos en varios hoteles y sitios estratégicos, las autoridades ubicaron a unas 200 personas, incluidos menores de edad.
Al menos 20 mujeres fueron identificadas como víctimas de trata, y tres de ellas presentaron denuncias formales.
Otro de los detenidos, apellidado Ferrer Vera, fue liberado con medidas cautelares: debe firmar cada 15 días, tiene impedimento de salida del país y no puede contactar a las víctimas.
El Tren de Aragua, originado en Venezuela, es considerado una de las organizaciones criminales más peligrosas de América Latina. Su estructura se ha expandido por varios países de la región, operando con violencia y sofisticación en delitos como trata de personas, extorsión y homicidios.
