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Nicaragua pagará el arancel más alto de Centroamérica en sus exportaciones hacia EEUU

Estados Unidos confirmó oficialmente este jueves 31 de julio que Nicaragua enfrentará el arancel más alto de Centroamérica bajo su nuevo esquema de tarifas recíprocas.

El decreto firmado por el presidente Donald Trump, establece que las exportaciones nicaragüenses pagarán un arancel del 18%, un aumento que coloca al país como el más afectado de toda la región centroamericana.

Aunque la mayoría de países latinoamericanos lograron mejoras o mantuvieron sus beneficios, Nicaragua fue ubicada en el grupo con la tasa más alta.

Costa Rica, por ejemplo, fue trasladado al grupo del 15%, mientras que Honduras, El Salvador y Guatemala quedaron en el 10%, el nivel más bajo del nuevo esquema. Países como Ecuador y Bolivia también fueron incluidos en el grupo del 15%.

La medida, que entra en vigor el 7 de agosto de 2025, sustituye la fecha original prevista para el 1 de agosto y fue comunicada mediante una orden ejecutiva de la Casa Blanca.

Durante los últimos tres meses, Washington mantuvo abierta la puerta a negociaciones bilaterales, pero el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no participó en acercamientos.

Trump endurece su política comercial

Según el economista Manuel Orozco, el castigo arancelario responde tanto a un déficit comercial significativo que Estados Unidos mantiene con Nicaragua, como a razones políticas.

Nicaragua es el país  del CAFTA-DR con el que Estados Unidos tiene el déficit comercial más alto. La lógica del 18% refleja una revisión de diferentes aranceles que Nicaragua cobra aún dentro del marco de CAFTA, entre ellos, arancel general de 3% más 1.2% bajo CAFTA en importación de derivados de petróleo como gasolina, o arancel general de 35% más 3.6% bajo CAFTA a pollos y otros productos derivados y que según la administración Trump explican un superávit para este país del 36%”, explicó Orozco en un artículo publicado en La Mesa Redonda el abril pasado.

El nuevo arancel recorta drásticamente la rentabilidad de las exportaciones nicaragüenses. De acuerdo con cálculos preliminares, las utilidades podrían pasar del 32% al 14% con la nueva carga fiscal. Para muchas empresas, eso podría significar el cierre o la relocalización de operaciones.

Además del efecto económico, Orozco subraya que este castigo tiene un impacto político y reputacional: “El golpe de estos aranceles es político ya que Nicaragua es el país de América Latina y el Caribe que recibe el arancel más alto, Venezuela la otra dictadura que tiene comercio con Estados Unidos, es el segundo (15%)”.

Estados Unidos ha tenido claro que Nicaragua no es un socio comercial confiable y la tarifa obedece a consideraciones políticas que pueden ser un preámbulo a otras presiones”, anotó Orozco.

Exportaciones en riesgo, empleos en peligro

En abril pasado, el economista nicaragüense Enrique Sáenz alertó sobre los serios efectos económicos que podrían derivarse de la reciente decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel del 18% a productos de exportación nicaragüenses.

En entrevista con La Mesa Redonda, Sáenz analizó el impacto estructural que esta medida tendría en las exportaciones, las inversiones, el empleo y el costo de vida en Nicaragua.

El 80% de nuestro comercio exterior se concentra en Estados Unidos, Centroamérica y Europa, que están en el centro de la vorágine porque lo que afecta a Centroamérica también nos afecta a nosotros de una o de otra manera”, afirmó Sáenz.

Sectores como las zonas francas, la industria textil y las exportaciones agropecuarias —principalmente carne— serán los más afectados.

Además, explicó que el golpe no solo afectará a los productores nicaragüenses: “Los consumidores estadounidenses también pagarán más por los productos hechos en Nicaragua. Este es un encarecimiento generalizado”.

Estados Unidos dejó claro que la decisión forma parte de una nueva doctrina de tarifas recíprocas. Trump ha insistido en que todos los países, sin importar su tamaño económico, deben alinearse con los intereses estadounidenses si desean conservar ventajas comerciales. Nicaragua, lejos de negociar, optó por intensificar su retórica contra Washington.