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La lección sangrienta de nuestra historia

Dr. Danilo Martínez | 10 noviembre 2025

¡Compatriotas! ¡Hermanos de lucha en cada rincón de Nicaragua y el exilio!

Mientras algunos ASPIRAN TRANSICION DEMOCRATICA QUE CONDUZCA A ELECCIONES LIBRES CON LA DICTADURA, mientras aspiran a un «diálogo» y «negociación» con los asesinos de nuestro pueblo, nosotros el LIDERAZGO CONJUNTO  decimos claramente:  ¡NO SE NEGOCIA CON VERDUGOS!

¿Acaso hemos olvidado ya los Acuerdos de Sapoá? Mientras la Contra deponía las armas confiando en promesas de paz, el orteguismo preparaba las listas de exterminio. “Más de 600 líderes campesinos” fueron masacrados después de creer en la palabra de estos criminales.

¿Y qué decir de 1990? Mientras doña Violeta ganaba las elecciones, Ortega negociaba en la sombra mantener el control del ejército y los aparatos de seguridad?. Y una victoria electoral que costó sangre y lágrimas, no duró ni 24 horas porque fue arrebatada mediante negociaciones con el yerno de doña Violeta. Esos mismos aparatos represivos hoy los  usan para torturar a nuestros jóvenes en El Chipote.

Y dónde dejamos la triste experiencia que mientras los auto lideres dialogaban , el régimen quemaba niños en el barrio Carlos Marx y asesinaban centenares de jóvenes y adultos por ejercer el derecho a la protesta?

La historia nos enseña,  los pactos con los tiranos siempre se escriben con sangre del pueblo. Y para seguir en su estrategia equivocada recurren a la  falacia de O Diálogo o Guerra.

Nos quieren hacer creer que solo hay dos caminos: la sumisión del diálogo o el baño de sangre de la guerra. ¡Mentira! El ser humano tiene mil formas de lucha entre la rendición y la violencia.

Son innumerables  los ejemplos que iluminan nuestro camino. Muchos pueblos han recuperado su libertad y democracia sin llegar hasta el infierno de la guerra. Pero esto no significa que no habrá violencia . Sencillo, porque ante la violencia política de la dictadura( la que ejercen fuerzas de seguridad del estado, miembros armados del partido terrorista,  paramilitares y sapos del barrio), hay que oponer la violencia popular para acabarla, para desaparecerla, y con esto se logra la posibilidad de que el pueblo recupere su libertad de organización, de movilización y de protesta, suficiente para lograr la caída y huida de los co dictadores y sus cortesanos.

Nuestra fuerza está en la organización popular, la resistencia civil masiva y la desobediencia inteligente.

Mientras los «apaciguadores» piden mesas de diálogo, nosotros resistimos en el territorio y  construimos la fuerza popular en los barrios. Se deben organizar sigilosamente los Comités de autodefensa que protejan a nuestras familias. Las Redes de solidaridad que sostengan a los perseguidos. Los Consejos vecinales que tomen decisiones colectivas para preparar el gran día de la liberación.

Debemos acompañar nuestra lucha con una Resistencia económica. No comprar a las empresas del régimen, a las empresas extranjeras de china, no comprar en los negocios y pulperías de los fanáticos sandinistas. Necesitamos debilitar el control orteguista.  Mercados paralelos y desobediencia fiscal para ni financiar represión.

Necesitamos una Comunicación liberadora. Fortalecer ese periodismo heroico tanto en el exilio como en el territorio patrio. Apoyar económicamente al  Periodismo profesional y ciudadano que rompe el cerco informativo. Construir Redes sociales que conviertan cada denuncia en un grito global. Y usar el arte callejero para  devolverle  la voz al pueblo. Veloces grafitis y pintas que denuncien el régimen y levanten la moral a nuestra población. Todo es necesario.

Las Sanciones No Bastan. De otra manera ya fuera libre Cuba , que no teniendo ni petróleo ni minerales importantes, su dictadura comunista  ha sobrevivido  durante 60 años , en grados escandalosos de miseria y no ha caído.

Ojo . Apoyamos las sanciones internacionales.  Son útiles, pero insuficientes. Ortega puede sobrevivir décadas con el narcotráfico que financia su maquinaria de muerte, con el apoyo de China que le proporciona tecnología represiva, con el control total de la economía nacional. Las sanciones serian determinantes y fulminantes si fueran coetáneas con un plan de lucha apoyado por la comunidad internacional. Que mientras se da el levantamiento popular se termine de asfixiar al régimen con Sanciones. Pero actuando unilateralmente por si solas no son suficientes. Debilitan al toro pero no significan su estocada final.

Y debemos entender y coincidir que mientras los políticos electoreros, no patriotas, se masturban la mente soñando candidaturas presidenciales,  elecciones, cargos,  curules y magistraturas, solo el pueblo movilizado tiene el poder de quebrar definitivamente este régimen.

Proponemos un camino claro, organización escalonada de abajo hacia arriba, de lo local a lo nacional: primero el barrio, luego el municipio, después el país.

Y gradualmente realizar acciones directas no violentas primero. Huelgas generales progresivas. Protestas  creativas tanto en  espacios públicos de importantes ciudades y en lugares alejados donde el régimen sea más débil.  Resistencia fiscal masiva. Para llegar al Levantamiento popular.

Hemos decidido y formado un  Liderazgo Conjunto. Y así debe replicarse desde abajo hacia arriba, un liderazgo colectivo, liderazgo unido sin caudillos sin salvadores, sin mesías iluminados. Decisiones comunitarias, direcciones colegiadas, hasta que la propia dinámica de la lucha y el propio pueblo vaya perfilando esos nuevos lideres, sanos y honestos que construirán la Nicaragua Democrática que todos soñamos.

Hay una decisión tomada, luchemos por nuestra libertad, no la pidamos, no la roguemos, no la imploremos, mucho menos negociarla o empeñarla. No. Debemos conquistarla, demostremos que somos dignos de ser libres y vivir en paz.

A los que predican dialogo y negociación les decimos, el pueblo sabe lo que están haciendo. El pueblo sabe en qué lugar estarían si hoy estalla la rebelión popular, pidiendo diálogos infructuosos. Aún pueden contribuir efectivamente a liberar nuestro pueblo, uniéndonos en una sola estrategia, uniéndonos en la acción , conservando cada uno su identidad política. Y la estrategia que reclama Nicaragua es la LUCHA POPULAR para extirpar el cáncer dictatorial que combatimos.

Y a los que predican paciencia infinita les decimos: ¡el pueblo se está muriendo hoy. Cada 48 horas hay un nuevo preso político. Cada semana una familia debe exiliarse. Cada mes perdemos más territorio a China. No pidamos permiso para ser libres. Ejercitemos nuestro derecho natural a la libertad.

¡Que esta sea nuestra consigna! Por cada líder que encarcelen, surgirán mil. Por cada voz que silencien, se alzarán diez mil. La dictadura caerá y Nicaragua será libre!

LA DEMOCRACIA SE CONSTRUYE , HAGÁMOSLA!