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Castro y Díaz-Canel más allá del cinismo

Henry Briceño

Confiscaron, robaron, asaltaron, humillaron y al final desterraron y exiliaron a miles de cubanos. Cubanos gusanos eran los términos peyorativos que, durante muchos años Fidel y Raúl Castro, usaron contra  las víctimas de un comunismo que jamás funcionó en la isla.

La revolución cubana, desde su inicio el 1enero 1959, estuvo matizada de diversos tipos de abusos. Ases7natos, confiscaron empresas de norteamericanos, cubanos y de otras nacionalidades que habían convertido a la Perla del Caribe en una economía admirable. Las transnacionales de los norteamericanos no estuvieron al margen de la orden confiscatoria de Fidel y Raúl Castro Ruz.

Desde Celia Caridad Cruz y Alfonso (Celia Cruz-La Habana, 21.10.1925/Nueva Jersey, EEUU 16.7.2003) con la Sonora Matancera hasta el matemático Aurelio Ángel Baldor de la Vega (Baldor-la Habana, 22.10.1906, Miami 2.4.1978) fueron víctimas de la rapiña de una revolución que jamás logró, pese a sus riquezas naturales y sus singulares centros azucareros y turismo como ninguno en la zona del caribe , mantener su punto de equilibrio financiero para convertirse en eternos limoneros de la otrora Unión Soviética y la actual Rusia con Putin al frente.

Ante la ausencia material soviética a la isla surge la Venezuela usurpada por Hugo Chávez. Un paracaídas oportuno a fin de que los dictadores cubanos pudiesen continuar engordando sus cuentas bancarias en el exterior y empobreciendo hasta la más profunda de las miserias a los cubanos.

Mientras la Cuba comunista extendía la mano al mundo con el pretexto ya no creíble del bloqueo norteamericano el exilio cubano hacia en Miami lo que bien puede hacer: Empresas, capitales sólidos constituidos al momento en un poder económico influyente ante la opinión norteamericano y resto del mundo.

En 2018 Raúl Castro tomó de la mano a Miguel Mario Díaz Canel Bermúdez (Santa Clara, Villa Clara, 20.4.1960) y, mágicamente, lo convirtió a partir de octubre del 2019 en presidente de Cuba para luego, en 2021, convertirlo en el primer secretario del partido comunista de la isla. Diaz Canel, tal como es conocido, es el primer presidente cubano en nacer después del triunfo de la revolución.

Con la ayuda suspendida de Rusia, Venezuela y México la isla se asfixia. Las ayudas, como costumbre, desparecen al igual que el servicio eléctrico, alimentos, medicinas, por ende, hasta el combustible deja de oxigenar al régimen. El negocio se acabó para Raúl Castro, su títere Díaz Canel y resto de panzones comandantes de la revolución que se han enriquecido ante la angustia, sacrificio y carencia de esperanza de los cubanos que sufren desde 1959 la represión del sistema fallido en Cuba.

Cuba no da más. Hambre, basura, hospitales colapsados y apagones permanentes. Aun así, Díaz Canel que bien puede ser depuesto por su jefe Raúl Castro, él lo puso él lo puede quitar sin trauma alguno, se resiste a abandonar el cargo. El presidente Trump y Marcos Rubio desde la Casa Blanca en EEUU no dejan de presionar para lograr los necesarios e impostergables cambios en la isla.

El silencio de las noches cubanas es roto por las consignas de un pueblo que clama libertad, aún con hambre, cobijado por la oscuridad provocada por la ineficiencia de un gobierno bueno para nada.

Lo último: Díaz Canel invita a inversionistas cubanos en Miami a inyectar la derruida economía comunista. Díaz Canel hace descabellada oferta a los que una vez fueron confiscados, apresados, torturados, humillados, exiliados y desterrados. ¿Acaso los cubanos-norteamericanos serán tan tontos para invertir sus capitales en Cuba con presencia mínima de los Castro y Díaz Canel? la respuesta ya se conoce ante este cinismo sin límites. En buen cubano la decrépita revolución está frita.